jueves 16 septiembre, 2021
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«CEREBRO 40» Es hora de gritar ¡Viva México!

Por. Bárbara Lejtik

¡Viva México!

¡Vivos todos!

Más vivos y más libres que nunca.

“La independencia es la formación o la restauración de un país inmediatamente después de la separación de otro del que sólo formaba una parte”.

Este es el significado oficial de la palabra Independencia, pero a mi forma de ver es una palabra que encierra muchísimos más secretos, la independencia va más allá de no depender de otro país o de alguien más para existir.

La Independencia es un derecho natural de los individuos, todos nacemos libres y es nuestra responsabilidad ejercer nuestra libertad con ética y honestidad.

“Para ser libre no se necesita sólo despojarse de las cadenas, sino vivir de una manera que respete y potencie la libertad de los otros”. Nelson Mandela

Esta frase me dice mucho más que una simple definición gramatical.

La libertad de un individuo se practica no solo exigiendo respeto y libre tránsito por la vida, se ejerce procurando la libertad de nuestros congéneres, y por libertad me refiero a la independencia física, mental y moral; Pretender que la demás gente tenga que forzosamente seguir una línea de comportamiento no le resta libertad a los demás, nos limita a nosotros mismos. Al no observar con respeto la ideología y preferencia de los demás nos estamos encerrando en una jaula sin saber que nuestra intolerancia es precisamente la cárcel de la que no podemos salir.

México es un país libre, eso dice la Constitución y los libros de historia, los insurgentes y el pueblo lucharon con su vida para que pudiéramos ser una República independiente, soberana y autónoma, en el artículo 1 de la Constitución queda establecido que todos los mexicanos nacemos libres y que la esclavitud no existe en nuestro país.

(Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros).

Somos nosotros los que insistimos muchas veces en ponernos cadenas y pretender ponérselas a los demás.

No hay nada más opresor para el ser humano que no poder expresarse con tranquilidad y ejercer las preferencias ideológicas que más le convenzan.

Ser respetados en nuestros usos y costumbres, en nuestras preferencias sexuales, en nuestras creencias religiosas y sociales nos hace diferentes a las demás especies y nos habla de una evolución de miles de años, de todo lo que la humanidad ha tenido que pasar para poder vivir como comunidad; pero también de forma individual, siendo autónomos en nuestras acciones y practicando la tolerancia y el respeto en las acciones de los otros.

En esta historia aprendimos que para poder vivir en armonía, las sociedades hacemos uso de las reglas, llámense de diferentes formas en cada lugar y en cada época: leyes, valores o condiciones, este camino ha sido rudo y espinoso, desde la ley del Talión pasando por los 10 mandamientos, El Corán, los congresos y consejos de cada región y época, hemos intentado entender que para funcionar como sociedad es elemental la flexibilidad de pensamiento y la consideración a las necesidades del prójimo.

Tal vez nos parezca algo muy lejano, pero hubieron tiempos en los que no se podía hacer casi nada que no estuviera aprobado por el gobierno, aún hay países con restricciones tremendas hacia las mujeres y las personas que no son consideradas dignas de tomar decisiones por sí mismas o que con su forma de pensar agreden y ofenden a quienes tiene otras ideologías.

Sin duda es un camino largo y todavía nos falta un gran trecho, lo que es real es que sólo hay una forma de avanzar con paso seguro, y es viendo hacia adelante, hacia atrás y hacia los lados, con una mirada periférica en la que procuremos no pisar los derechos y sentimientos de quienes comparten este camino.

Para sentirnos independientes es esencial empezar por dejar de imponer ideas y actuar con convencimiento y con respeto a la vez.

No buscando culpables de todo lo que nos pasa personalmente o como país, y hacernos conscientes y responsables de nuestro propio desempeño.

La Independencia se practica en conjunto y de forma individual, si no trabajamos todos por un mundo mejor, el cambio positivo jamás llegará o no lo notaremos por estar ocupados en ver qué es lo que hacen o no los demás.

“Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los más fuertes”. F. Nietzsche

“La independencia de pensamiento es la más orgullosa aristocracia”. Anatole France

Se dice fácil, practicarlo no lo es, lograrlo es posible, es un esfuerzo diario y que con la práctica se vuelve tan satisfactorio como necesario.

Y una vez que entendamos la importancia de vivir en respeto y comunidad, y de ser independientes como individuos. podremos si entonces gritar:

¡VIVA MÉXICO!

 

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