jueves 24 junio, 2021
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COLUMNAS IVONNE MELGAR

«ELLAS EN EL RETROVISOR» 6 gobernadoras: un triunfo de la democracia paritaria

Por. Ivonne Melgar

México tendrá seis gobernadoras más: Marina del Pilar Ávila en Baja California, Layda Sansores Sanromán en Campeche, Indira Vizcaíno en Colima, María Eugenia Campos en Chihuahua, Evelyn Salgado Pineda en Guerrero y Lorena Cuéllar en Tlaxcala.

Cinco de ellas fueron postuladas por Morena y partidos aliados y una por el PAN en alianza con el PRD.

Las seis gobernadoras electas casi duplicarán el número de las siete mujeres que en la historia de México ganaron en las urnas las contiendas por el poder ejecutivo estatal entre 1979 y 2018: las priistas Griselda Álvarez, Beatriz Paredes, Ivonne Ortega y Claudia Pavlovich, la perredista Amalia García, la morenista Claudia Sheinbaum y Martha Érika Alonso del PAN, quien murió 10 días después de haber tomado posesión en el cargo.

La llegada de seis nuevas gobernadoras que habrán de sumarse a las dos ahora en funciones –las mandatarias de Sonora y la CDMX– es resultado de la determinación del Instituto Nacional Electoral (INE) de que los partidos políticos debían aplicar la paridad en el registro de aspirantes a los gobiernos estatales.

Aunque ese acuerdo fue impugnado por el Senado y por el PAN, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) avaló la decisión de los consejeros electorales bajo la consideración de que la paridad en todo era ya un concepto establecido en la Constitución.

UNA HISTORIA DE LUCHA

Se trata de un logro histórico, cultural, político y paritario que resume al menos cuatro décadas de reivindicaciones diversas del movimiento de mujeres en México.

Porque la paridad establecida como obligatoria por el INE en las candidaturas a los gobiernos estatales es parte de un proceso de reclamos de piso parejo y de cumplimiento de los derechos políticos de las mujeres para ir más allá del ejercicio del voto y concretar el derecho a ser votadas.

Para quienes hemos tenido el privilegio de contar el paso a paso de esta epopeya, al menos en los últimos 30 años, este logro de la democracia electoral les da la razón a tantas luchadoras que desde el Congreso han contribuido a construir la norma paritaria que siendo durante muchos años utopía, en los hechos se convirtió en un mapa sobre el cual ir trazando diversas rutas.

UN SALTO PARITARIO

Con esa medida, las candidatas mujeres en las contiendas a gobernadores casi se triplicó en el pasado proceso electoral.

Entre 2015 y 2020 hubo, en promedio, una participación de 18 por ciento de candidatas para renovar a los ejecutivos estatales. En las boletas de este domingo 6 de junio la cifra fue de 48 por ciento.

De los 114 aspirantes a las 15 gubernaturas, 55 fueron mujeres, dando como resultado a seis futuras mandatarias estatales, una cifra significativa para un país en el que el 98 por ciento de los de los 351 gobernadores electos hasta antes de este domingo fueron hombres, es decir 344.

Sólo 2 por ciento de los ejecutivos estatales han recaído en mujeres electas en las urnas. Así lo remarcó la consejera electoral Carla Humphrey en noviembre pasado, cuando el INE votó el acuerdo de la paridad en las candidaturas a gobernadores.

En algunos casos las mandatarias estatales electas compitieron con otras mujeres como Guadalupe Jones en Baja California, Mely Romero Celis en Colima y Anabell Avalos en Tlaxcala.

También destacaron las candidaturas de Clara Luz Flores, Gloria Núñez Sánchez y Claudia Anaya en Nuevo León, Nayarit y Zacatecas.

Cinco de las seis candidatas ganadoras este domingo fueron alcaldesas: María del Pilar Ávila (Mexicali), Layda Sansores (Álvaro Obregón), María Eugenia Campos (Chihuahua), Indira Vizcaíno (Cuauhtémoc) y Lorena Cuéllar (Tlaxcala).

LEGISLAR SÍ IMPORTA

Sin embargo, cuando se dio la medida del INE hubo quienes le apostaron al fracaso y pronosticaron que los electores votarían por cualquier hombre antes de depositar su representación en las mujeres.

Ya habrá tiempo de analizar los perfiles de cada una de las gobernadoras electas y de seguir sus gestiones. Por lo pronto, como cuando llegan los varones al poder, hay de todo: unas tienen más trayectoria que otras, pero ahora todas cuentan con el aval de millones de electores.

El crecimiento de golpe de las gobernadoras mexicanas no sólo le ha dado un portazo a quienes fueron impugnadores e incrédulos ante la audacia del árbitro electoral, sino que también le da la razón a las parlamentarias de todos los partidos políticos que durante las últimas cuatro décadas le vienen apostando a la democracia a través de la ley, a golpe de reformas legislativas que se amasaron con insistencia, disciplina, firmeza y claridad en la causa paritaria.

Justamente ayer, en la conmemoración del décimo aniversario de las reformas constitucionales en materia de derechos humanos, la presidenta de la Cámara de Diputados, Dulce María Sauri Riancho (PRI), hizo un planteamiento que aplica para este logro electoral paritario al afirmar que la realidad no se transforma, si antes no lo hace la norma.

Es cierto, planteó la legisladora, que por más relevante que sea la norma no modifica por sí misma una situación determinada.

Sin embargo, subrayó, “la experiencia que hemos vivido a lo largo de estos años, es que la realidad no se transforma, si antes no lo hace la norma”.

Por eso, explicó Sauri Riancho, resulta indispensable que se modifique la ley para empezar a trabajar desde esa perspectiva normativa en la transformación de la realidad y en su cabal aplicación.

La presidenta de San Lázaro sostuvo entonces que la historia muestra cómo el país y sus instituciones se han ido transformando para ejercer derechos políticos y, en el caso de las mujeres, hacia una igualdad sustantiva, a fin de ejercer no solo la participación política sino todos los derechos a los que se pueden acceder como ser humano.

Y, sí, ahora toman lustre y sentido tantas iniciativas presentadas en el Congreso y que muchas veces se ningunean por ser vistas como meros buenos deseos, como lista de aspiraciones.

Pero he aquí una demostración contundente de la relevancia que en la democracia paritaria tienen y seguirán teniendo las propuestas de cambio, esas aspiraciones que un día sonaron utópicas y que, en los hechos, le abren camino, paso a paso, a la equidad.

Por supuesto que hay problemas, déficit, distorsiones. Y, sin embargo, este logro cultural y político merece ser celebrado como tal.

 

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