jueves 04 marzo, 2021
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COLUMNAS COLUMNA INVITADA

«RE-VISIONES» La nueva realidad

Por Sabrina Gómez Madrid

Transitar a este 2021 para muchos ha encendido el anhelo de una esperanza de cambio en la crisis en la que nos ha dejado la pandemia, pero para la mayoría, aun no se siente porque a pesar del advenimiento de las vacunas, no se resuelve la inestabilidad global en la que nos ha dejado. Sobre todo porque nuestro entorno inmediato cambió de “manera temporal”, pero esa alteración lleva casi un año en nuestro país sin que tengamos ninguna certeza, ni siquiera de su condición provisional.

Dos mil veinte empezó en occidente sin tener conciencia de que se traduciría en la asombrosa expansión de un virus de origen polémico que podía matarnos y para el que no había cura. Pero como no alcanzamos a advertir su rápida expansión, tuvimos que afrontar sus consecuencias como se fueron presentando o bien, ignorarlas. Primero, porque al inicio esto sucedía en un lejano lugar de China del que la gran mayoría desconocía. Luego porque nos dijeron que esto sería pasajero, por periodos relativamente cortos. Y también, porque sin poderlo prever, fue cambiando nuestra rutina, nuestra manera de afrontar el día a día y nuestra perspectiva de las cosas, aun en situaciones tan diversas como las que vivimos cada uno de los habitantes de este planeta.

Algunos dejamos de percibir el salario del que vivíamos, dejamos partir personas que amábamos de las que no pudimos despedirnos, dejamos de frecuentarnos, de celebrarnos, de abrazarnos, en fin, de relacionarnos como solíamos hacerlo, y empezamos a alternar con nuevos términos como: pandemia, confinamiento, e infodemia; incorporamos a nuestra vida cotidiana otros artículos antes casi exclusivos del sector salud como geles con base de alcohol, sanitizantes, cubrebocas, caretas y hasta guantes de látex; y sobre todo, porque tuvimos que aprender a acceder a nuevos procesos de intercambio.

Así, los que tuvimos acceso a internet o aun a cierta tecnología análoga como la televisión, nos enfrentamos a nuevas aplicaciones para estudiar, trabajar, solicitar diferentes artículos para nuestro consumo personal y hasta para relacionarnos. Sin embargo, como siempre, nada nunca es para todos. Primero porque somos seres sociales que no estamos acostumbrados a vivir encerrados; luego, porque no todas las condiciones lo permiten. Finalmente, porque no todos tienen la fortaleza ni las herramientas interiores para salir adelante en condiciones de encierro.

No se toma en cuenta el hecho de que en la actualidad hay muchos escenarios en los que hay gente que ya vivía en situaciones difíciles, sola o mal acompañada y, por lo tanto, en ambientes adversos. Tampoco se ha asumido que la población debe salir a trabajar pese a cualquier tipo de condición, ni que ya existían problemas prepandémicos graves como la radicalización e inseguridad, en un país que lleva tres alternancias políticas, condiciones de inestabilidad económica, política y social, y al que se sumó la infodemia, que manipula un conjunto de datos a través de distintos medios con una diversidad de fines para influir en las tomas de decisiones ciudadanas en un año electoral. Y esto, por mencionar solo algunos a nivel general.

Si bien, el actual gobierno ha optado por abrir ciertos canales de información con respecto a la pandemia, poco se dice. La percepción es que solo se dan ciertas instrucciones, pero no hay orientación ni muchas opciones de qué pueden hacer individuos, familias y comunidades en estas condiciones que ya tienen muchos meses de haber irrumpido en nuestra cotidianidad y que la están afectando de manera irreversible.

Así parece que en las arenas públicas solo se habla de un antes y un después de la pandemia en general, pero no del presente. Es decir, ni de lo que sucede en él a causa de la pandemia, ni de las múltiples necesidades que se suscita en él.

Es como pretender vivir en la ilusión de un mundo que ya no pertenece a esta nueva realidad, ya sin comillas, porque ha dejado de ser insólita para marcar sus propias exigencias y ritmos, pero a las que no se les está dando el lugar que requieren.

Por lo visto, todo parece indicar que lo que hay que ir asimilando es que en este 2021 cada uno ha de hacerse responsable de sí mismo, de su circunstancia, de cómo atravesarla y trascenderla, ya que la situación actual no debe quedar en una actitud que solo busque sostenerse para resistir, sino que demanda trascender la mera condición de sobrevivencia y construir una actitud que nos permita indagar, desentrañar, crear y descubrir cómo salir adelante sin más ayuda que la voluntad de vivir con mayor conciencia de lo que necesitamos como individuos, ciudadanos y como especie, poniéndonos en los zapatos de otros, y con ayuda de la solidaridad de nuestros semejantes.


Sabrina Gómez Madrid. Maestra en comunicación por la UNAM.  Durante tres décadas ha sido conductora, productora y guionista en la radio y TV pública. Docente universitaria y actriz. Mi intención es reflexionar sobre temas variados de actualidad, a través de esta columna mensual. Espero que me acompañen.

 

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