miércoles 23 junio, 2021
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COLUMNAS COLUMNA INVITADA

«ORACIONES A SAN LÁZARO» ¿Quién quiere Pemex o la CFE? Nadie

 

Por. Ernesto Zavaleta

San Lázaro será por la edad que no ven al futuro, Andrés Manuel López Obrador a 1960, Porfirio Muñoz Ledo quiere volver a 1988, con una crisis económica similar a 1929 y un impulso al militarismo como en 1924. Es cuanto.

Quienes acompañaron al presidente Andrés Manuel López Obrador a la población de Nueva Rosita, en San Juan de Sabinas, Coahuila, supieron el sábado pasado el ¿por qué? de la tez enegrecida de los pobladores vecinos de la mina Pasta de Conchos.

En redes sociales los integrantes de la comitiva presidencial, se mostraron con las caras tiznadas del fino polvo del carbón, de no existir el Covid19, también hubieran tenido que usar mascarillas y tapabocas, porque ese polvo llega a los pulmones.

La explotación de carbón mineral que con tanto ahínco defiende el presidente de México, mata, asesina a los mineros del carbón, cuya esperanza de vida es de 50 años, 25 años menos que el promedio para la mayoría de los mexicanos.

Ese es sólo un ejemplo de lo que se reclama al presidente, no se pide la privatización de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), o de Petróleos Mexicanos (Pemex), ni se le pide trabajar para Iberdrola, ENEL u otras empresas que impulsaron, porque difícilmente lo seguirán haciendo, el uso de generadores de energía eléctrica no contaminantes.

Se reclama la falta de reglas claras, la persecución del poder presidencial, el centralismo, la corrupción frente a su nariz en Pemex y CFE, y negar a los mexicanos opciones de energía limpia.

En México se impulsa el uso de carbón, diesel, gas y derivados del petróleo como fuentes de energía para justificar 20 mil millones de pesos en la rehabilitación de seis refinerías en 18 meses.

A esa cifra se suma un presupuesto de 45 mil 50 millones de pesos para la construcción de otra refinería, Dos Bocas, en Tabasco, parte de una inversión de 352 mil 613 millones de pesos para Pemex proyectada para el próximo año.

El gobierno federal propuso dar a la CFE 417 mil 145.5 millones de pesos en 2021, lo cual representa una reducción de 8.6 por ciento con respecto a lo aprobado para este 2020 –456 mil 437 millones de pesos–, según el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2021.

Para Fondo para la Transición Energética y el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, de la Secretaría de Energía, tendrá un presupuesto, de sólo 249.2 millones de pesos, ni para investigación.

El presidente lo sabe “sería necio afirmar que México no requiere de la capacitación tecnológica en materia eléctrica y petrolera”, pero “ningún extranjero necesita convertirse en accionista de las empresas públicas para apoyarnos -entre comillas-. Sólo un traidor entrega a su país a los extranjeros”, dijo en la misma conferencia mañanera.

Nadie quiere comprar o apropiarse de Pemex o la CFE, sus pésimos estados financieros son el primer punto de las calificadoras que señalan a ambas como inversiones no seguras y hasta de advertencia de pérdidas.

Para fortuna del Jefe del Ejecutivo y del país, casi ninguna empresa quiere invertir en Pemex o en la CFE, y menos aún privatizarlas, se interesan en el mercado energético. Como va el país, y de acuerdo a las calificadoras de inversión, López Obrador puede quedarse con ambas y nadie se las va a pelear.

En comparación a las cifras presupuestales, empresas como Naturgy invierten un promedio de 2 mil millones de pesos al año desde el 2005, y da servicio a un millón 750 mil clientes en 13 estados del país; la italiana ENEL invirtió en Tlaxcala de 350 millones de dólares en 2019; e Iberdrola, para los que el presidente no trabaja, tenía un plan de inversión de 5 mil millones de dólares en su proyecto 2019-2024, y está en México desde hace 20 años, con 13 centrales, 5 parques eólicos y 2 fotovoltaicos.

No son nuevas esas empresas, aunque son las únicas que ven hacia el futuro de energía en México, países como Australia cubre el 50% de su demanda con generadores eólicos y solares, y para 2030 aseguran que toda se energía eléctrica será limpia y de recursos renovables.

Y en todo el mundo se reduce el uso de carbón y petróleo a un ritmo de 4% anual en la generación de energía eléctrica.

Aquí López Obrador pretende regresar a 1960 y ensalza a un presiente como Adolfo López Mateos, y a su secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena, y se olvida de que Gustavo Díaz Ordaz, primero (1958-1963), y Luis Echeverría Álvarez (1963-1964), para terminar fueron sus secretarios de gobernación, y dejó en la presidencia a Díaz Ordaz; mientras Raúl Salinas Lozano, padre de Carlos Salina de Gortari, fue su secretario de industria y comercio.

Y, según López Obrador aún no empezaba el neoliberalismo, al contrario íbamos en el camino del nacionalismo de las expropiaciones.

En 696 días de gobierno, el presidente ha encabezado 480 mañaneras, según cifras del Taller de Comunicación SPIN, y en 747 ocasiones sus discursos son remembranzas históricas de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Y mil 242 veces ha culpado, en esas conferencias, al neoliberalismo de las fallas del presente, 36 años de corrupción, ha dicho.

Ni una sola vez ha aceptado ir por el rumbo equivocado en economía, seguridad o salud, ni siquiera se ha puesto el cubre bocas, hace 450 días que dijo iba a presentar su informe de salud, y no lo ha hecho, ni una sola vez ha rectificado, en esas 480 mañaneras de más de una hora 40 minutos en promedio

Y no es el único que vive en el pasado, Porfirio Muñoz Ledo ya desconoció como presidente de Morena al que llama “monito del cilindrero”, Mario Delgado, y anuncia la creación de la Corriente Democrática dentro de Morena, como se llamó su movimiento democratizador del PRI en 1988.

“No soy enemigo del presidente, ni quiero quebrar al partido”, pero vamos a luchar contra el dedazo, y a pelar por que el futuro del país,  lo de (Mario) Delgado nos dice que es el futuro del país comprar, comprar con dinero… ese es el futuro del país, no lo vamos a permitir”.

En una entrevista televisada que dejó sin habla a los entrevistadores, Muñoz Ledo advirtió “estamos contra el dedazo, lo estuvimos en 1988, así como lo hicimos entonces lo vamos a hacer ahora por respeto al país, voy a luchar hasta donde tope, no quiero componendas en la sombra”.

Varios diputados ya demandaron a Delgado, dijo, por malversar parte de los ¡4 mil 400 millones! que la fracción tenía disponibles y con él no hay democracia “siempre era: hay línea, hay línea, por eso lo llaman el monito cilindrero”.

San Lázaro que tiempos señor Don Simón, y del futuro ¿Quién se encarga?¿Hay?

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