martes 18 mayo, 2021
Mujer es Más –

 

Se agradece tu talento, pero lo que más puedo reconocer es la creación de Mafalda, la niña más revolucionaria con la que muchas crecimos y aprendimos, porque pudimos verla en los periódicos mexicanos.

No recuerdo el momento exacto, pero creo que la conozco desde que tengo memoria. En aquellos años no sabía de su influencia, mucho menos consideré que me hubiera hecho reflexionar sobre los roles de género que estaban –creo que todavía- tan arraigados. Las mujeres de mi familia en general eran de las que “no trabajaban”, pero yo recuerdo que mi abue siempre estaba haciendo algo, mi mamá igual.

No sé porqué en aquellos años me divertía leerla, porque estoy segura que no entendía a cabalidad sus palabras, seguramente por tratarse de una tira cómica, aunque no tenía color.

En este punto debo decir que siempre leía el periódico que mi abuelo compraba para su negocio y cómo los domingos era el día de ir a su casa, lo tenía a mi alcance, en particular la sección para “niños”; disfrutaba pues de la tira cómica que se escribió hasta unos pocos años antes de que yo naciera, pero eso tampoco lo sabía en ese momento, yo simplemente deleitaba mis ojos.

Mentiría si dijera que la Mafalda de Quino influenció mi niñez, porque es algo que no recuerdo, pero sí sentía afinidad con ella porque odiaba la sopa, a decir verdad ha sido en mi adultez, pero ya de mis cuarentas, que le he tomado tanto sentido a las reflexiones quineanas expresadas por esa graciosa niña en blanco y negro.

Lo que sí sé es que, al igual que ella pero desde otra perspectiva, no me parecía justo el trabajo en casa, Mafalda lo veía como la desigualdad de género, en mi caso, era la materialización de la injusticia de haber sido niña, pues mis reclamos consistían en por qué yo debía ayudar a lavar los platos y mi hermano mayor no, algunas veces recibí por respuesta que porque él era hombre.

Ella puso muchos puntos en la íes que yo jamás me hubiera atrevido a esa edad, no solo por falta de valentía, sino porque seguro que no se me hubiesen ocurrido, pero que ahora me parecen tan elocuentes y necesarios resaltar.

Hablar de la guerra y sus horrores, del daño a la Tierra, de las injusticias, el género y sus roles, la economía y las clases sociales, así como la crítica al racismo, seguramente no debían ser temas que de forma habitual tratara una niña, de ahí que, si el autor materializó esa portavoz ha tenido un gran impacto: darle voz a la niñez.

Hoy día es un tema con agenda pendiente, velar por la niñez del mundo. En México, particularmente con una necesidad imperiosa por proteger a las niñas, ya que desgraciada y vergonzosamente el país ocupa el primer lugar en embarazo infantil, de acuerdo a los datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Ahora solo contamos con el legado de una mente creativa, que quiso y logró comunicar y permear conciencias a través de una niña con ideas progresistas, que era capaz de dejar sin respuestas a sus padres; debemos por tanto, convertirnos en una sociedad recíproca, que no solo cuide y proteja a las niñas y niños, sino que les alimente el alma con ideas cortas pero sustantivas.

Mafalda es capaz de decir tanto en una imagen y cuatro palabras. Tiene la sensibilidad de preguntarle a un globo terráqueo cómo amaneció y las personas a veces somos tan apáticas e incapaces de responder a una sonrisa en el transporte público.

Siempre será tan actual cualquiera de sus posiciones, como cuando cuestiona la democracia, la igualdad, el termino de cualquier año, el inicio del nuevo, la caída de dientes, el paso de la vida, la llegada de la primavera, los quehaceres del hogar, y una larga lista de cosas cotidianas, del día a día.

Debemos alentar a que el legado del gran Quino siga y ayude a que las generaciones actuales y venideras a cuestionar todo, a preguntar los porqués y a exigir respuestas, a que si consideran algo injusto tengan la confianza de expresarlo, tenemos que criar a nuestra niñez con valores y con seguridades. Eso solo podemos hacerlo los adultos y tenemos ejemplos maravillosos de cómo, desde la simpleza de una tira cómica para nada simple, se puede generar un ánimo de cuestionamientos en pro de la igualdad y múltiples valores humanos.

Mafalda nos mostró horrores de la guerra y la hermosura de la música de los Beatles, demostró que el mundo es frágil y necesita en ocasiones un abrazo, pero sobre todo nos enseñó la fuerza e inteligencia de una niña. Sin romanticismos, con el cabello imposible de dominar. Gracias Joaquín Lavado, descansa en paz, el mundo agradece tu existencia.

 

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