viernes 15 enero, 2021
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«CEREBRO 40» Buenas noches Fátima, perdón por la tristeza

 

Perdón por la vergüenza, por la impotencia, perdón por este mundo de miseria, perdónanos por no cuidarte, por asesinarte, por violarte, por torturarte. Tú no tenías la culpa de nada, nadie la tenía, ni siquiera creo que hayas podido entender lo que te pasó, no creo que en medio del dolor de la brutal agresión que viviste, tú mente de niña haya alcanzado a dimensionar lo que te estaban haciendo.

Esta es la noche más triste del mundo.

Apenas el viernes miles de mujeres salieron a pedir justicia por Ingrid, de 25 años, asesinada y desollada por su esposo y ahora esto.

Yo ya no tengo cara, no tengo palabras, no tengo fuerza, sólo hay lágrimas, una desolación y una impotencia infinitas.

Porque cada semana es un nombre nuevo, una historia más terrible que la anterior, no hay cuento que asemeje tanto horror, no se con qué compararlo, ni cómo nombrarlo.

Las palabras no me alcanzan, a nadie, nadie puede detallar lo que está pasando ni entenderlo.

El Presidente pide que no les pinten las puertas y los muros, la Regente de la Ciudad de México dice: “Ahorita no”, todos se echan la culpa, nadie quiere atender este asunto.

Nos llaman “Las Feministas”, como si fuéramos un grupo de locas rabiosas, enfurecidas queriendo incendiar el mundo porque estamos locas, porque nuestras mentes no funcionan bien, porque carecemos de salud mental, nos dicen que no es la manera, que no los representamos, que qué culpa tienen los monumentos históricos.

Y yo, que ayer me sentía fuerte, dispuesta a luchar y marchar todos los días si es necesario, de denunciar con mi pluma, de hacer mi chamba de todas las maneras que pueda, hoy no puedo levantar la cara.

No salen palabras de mi boca, hay un nudo en la garganta que me impide ya seguir.

Pienso en mi sobrina de siete, en mis hijas, en mi a los siete años, en todas las niñas con las que jugué y compartí recreos, cómo les explicaríamos a las demás niñas que Fátima ya no vendrá más a la escuela.

Cómo explicamos que la miserable vida que le queda a María Elena, la joven saxofonista que fue atacada con ácido a manos de un novio celoso, no le alcanzará jamás para arrepentirse de algo de lo que no fue culpable, ser mujer.

Que Abril haya sido asesinada frente a sus hijos por su exesposo, que paranoico no soportaba la idea de que ella le fuera infiel.

De Fátima, la otra niña de 12 años que fue violada y torturada por tres hombres, finalmente asesinada dejándole caer una roca en la cabeza cuando todavía respiraba, con todos los huesos rotos, múltiples violaciones y cientos de heridas.

De los miles de niños huérfanos, de las mujeres que ya no tuvieron un mañana, de las que vivimos con miedo de que les pase algo a nuestras hijas.

No hay respuesta para las preguntas.

No es una película de terror, nosotros hemos superado cualquier historia.

No hay un mañana para una humanidad así de podrida, no hay razones ni súplicas suficientes, no lo vamos a entender.

Esta es la noche más triste del mundo.

Creo que los mexicanos deberíamos todos, gobierno y población civil agachar la cara, cubrimos por vergüenza, callarnos para siempre. Porque no les podemos dar a nuestras hijas un mundo digno, porque el planeta en el que vivimos no merece esta especie desalmada que somos. Porque aquí las mujeres y las niñas no tienen un espacio digno, porque no son libres, porque no pueden salir.

Fallamos todos, fallamos como país y como especie.

Buenas noches Fátima, perdón por la tristeza.

 

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