«EL ARCÓN DE HIPATIA»: Mujeres con poder, a estas alturas ya no debiera ser noticia

El nuevo presidente español, Pedro Sánchez, presentó la semana pasada a su nuevo gabinete, que crecerá de 13 a 17 ministerios respecto del que tuvo su antecesor, el conservador Mariano Rajoy, depuesto por una trama de corrupción en su partido.

En la nueva composición del gobierno ibérico, once mujeres y seis hombres encabezarán los ministerios. Sánchez destacó esta fórmula como “reflejo de lo mejor de la sociedad”. Los definió como “un nuevo gobierno paritario”, que responde a la emblemática movilización de mujeres de marzo pasado (y que abordamos en esta columna el día 13 de ese mes).

Este hecho convierte al de España en el gobierno con más mujeres del mundo y de la historia de Europa. Este hito supone desbancar al gobierno finlandés de la presidenta Tarja Halonen que, en 2007, había nombrado a 12 ministras de un total de 19; es decir, el 63,1% de los integrantes.

La noticia coincide con el hecho de que María Fernanda Espinosa Garcés será la cuarta mujer en el mundo –y la primera latinoamericana– en presidir la Asamblea General de Naciones Unidas, cargo del que tomará posesión en septiembre. La ministra de relaciones exteriores de Ecuador compitió contra el cargo con la embajadora de Honduras ante la ONU.

Paralelamente, en la redacción del diario El País se vivía una situación similar, al ser nombrada la periodista Soledad Gallego-Díaz como nueva directora de la publicación.

En los últimos años se ha ido levantando un grupo de mujeres poderosas a escala mundial.

En 2016 sorprendió el nombramiento de la la senegalesa Fatma Samoura como secretaria general de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA). Fue la primera mujer en ejercer el cargo en una organización dominada por hombres.

Susan Wojcicki ocupa el cargo de CEO en Youtube desde 2014. En 2015, Time Magazine la incluyó en su lista de las 100 personas más influyentes del año y, poco después, la describía como “la mujer más poderosa de Internet”. Y en 2016, ocupa el puesto 8 en la lista de Forbes de las 100 mujeres más poderosas del mundo y el 40 en la lista, también de Forbes, de las 100 mujeres de Estados Unidos que se han formado a sí mismas.

Otros ejemplos son Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook, Mary Barra, directora ejecutiva de General Motors, y Ginni Rometty, CEO de IBM.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó recientemente el informe “La mujer en la gestión empresarial: cobrando impulso en América Latina y el Caribe”, que registra avances, aunque también consigna que sólo 4.2% de los puestos de directores ejecutivos (CEO) en empresas de esta región lo ocupan mujeres.

Este acontecimiento da pie para que se retome el discurso de la ya mencionada  periodista Soledad Gallego-Díaz en la entrega del premio Ortega y Gasset a su trayectoria: “Es imprescindible que muchas más mujeres se incorporen en los niveles de dirección y de opinión, reservados de una manera asombrosa a los hombres”.

Desgraciadamente, aún sigue siendo noticia algo que debe ser cotidiano el día de hoy. Son notas que aún nos llegan a cuentagotas.

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