«EL RING DE LOS DEBATES»: #DesigualdadES

11 de junio, 2018

Los partidos políticos y las coaliciones que han conformado para competir por la Presidencia de la República reconocen que la desigualdad es uno de los retos fundamentales que deberá enfrentar la próxima administración. El problema es que… ¡no presentan a detalle soluciones para abatirla!

Esa es la conclusión a la que llegaron expertos de El Colegio de México al revisar las plataformas electorales registradas ante el INE. En ellas descubrieron un diagnóstico común: la desigualdad produce pobreza y ésta, a su vez, falta de desarrollo económico.

Sin embargo, en el estudio titulado Desigualdades en México 2018 los expertos advierten: “Las propuestas de política para atender las desigualdades no están articuladas ni atienden las diversas dimensiones de la desigualdad o sus interacciones, y lamentablemente no se presentan con el detalle necesario para evaluar su pertinencia y factibilidad, independientemente del partido o la coalición aquí estudiados”.

El análisis revela que las mujeres, las personas con menores ingresos y la población indígena enfrentan mayores dificultades que otros grupos para alcanzar “objetivos cruciales en su curso de vida”.

“En México, el porcentaje de mujeres que trabaja es de los más bajos del mundo, pues sólo 45 por ciento desempeñan una labor remunerada y ganan entre 13 y 15 por ciento menos que los hombres por realizar el mismo trabajo”, detalla.

Las personas nacidas en pobreza tienen posibilidades muy limitadas de ascender en la escala social, pues el origen y características de los hogares “determina en muy buena medida las condiciones socioeconómicas que experimentan cuando son adultos”.

Es decir: quienes nacen pobres están prácticamente condenados a permanecer en esa condición: “Si los padres (hogar de origen) estaban en el grupo más desfavorecido (quintil 1), entonces 50.2 por ciento de los hijos nacidos de esos padres se ubican también en el quintil 1. Al contrario, solo 2.1 por ciento de los hijos nacidos en hogares en ese quintil puede escalar socialmente en la edad adulta al quintil con mayor acceso (quintil 5)”, añadió.

Además, los expertos observaron que desde el año 2000, las oportunidades para acceder a empleos de calidad han disminuido.

“La precariedad laboral se revela en tres datos contundentes: la proporción de trabajadores subordinados que ganan menos de un salario mínimo ha aumentado en más de 50 por ciento, la fracción con seguridad social no ha crecido y la de quienes trabajan sin contrato ha disminuido marginalmente”.

Uno de los hallazgos más alarmantes es que, a partir de 2008, los salarios se han deteriorado para las personas con alta escolaridad y para los empleadores, sin una mejora sustancial en los ingresos de los otros grupos.

Y no sólo eso: la brecha en los salarios entre el grupo de mayor educación y el de menos escolaridad se ha cerrado a la baja; esto es, que el grupo de altos estudios percibe sueldos más bajos que se asemejan cada vez más a los montos percibidos por los grupos de estudios menores.

Esta conclusión es terrible: llegar a la Universidad ya no representa la posibilidad de aspirar a mejores condiciones de vida.

El estudio, coordinado por Melina Altamirano y Laura Flamand, subraya que la desigualdad no es lo mismo que pobreza, y que hasta ahora los programas sociales de combate al primer flagelo no han disminuido ni uno ni otro fenómeno.

Para los expertos, la desigualdad es el principal problema del país, incluso por encima de la violencia y la corrupción. Y, desde su punto de vista, de ahí se puede derivar el “enojo social” atribuible a los gobiernos del PAN y del PRI. Y eventualmente un voto de castigo este 1 de julio.

Luego de este análisis tan preciso, el reto es que quienes pretenden asumir las riendas del país a partir de diciembre, nos expliquen los cómos, las fórmulas precisas para hacer frente a este reto. De otra forma, el país entero, como ya ocurre con buena parte de su población, estará condenado a ser y continuar pobre, con la profundización de sus desigualdades.

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