«ACTOS DE PODER»: La Presidencia y el Congreso

Estamos a 26 días para que los mexicanos salgamos a votar y todas las mediciones demoscópicas le dan un margen de ventaja a Andrés Manuel López Obrador que parece irreversible.

Mientras Ricardo Anaya y José Antonio Meade siguen en su lucha por el segundo lugar y hacen piruetas para ser considerados por el electorado, AMLO ya hace ver que ninguna encuesta pone en duda su triunfo.

Veamos unos números:

Gii360, la Grupo Impacto, que dirige Ana Laura Arroyo, levantó mil 500 encuestas, 300 por circunscripción en un muestreo aleatorio, vía telefónica, del 28 al 31 de mayo. Su margen de error es de 95 por ciento más menos 2.4 en su margen de error.

El 78 por ciento de los encuestados respondió que sí votara el próximo primero de julio, un 10 dice que es altamente probable y un seis por ciento considera poco probable acudir a la urna. Solo un cinco por ciento considera que no lo hará.

A la pregunta por quién votaría si hoy fuera la elección, el 39 por ciento lo haría por Morena, 17 por ciento por el PAN, 15 por ciento por el PRI, 5 por ciento por Independiente, 3 por ciento por el PVEM, 2 por ciento por el PRD, y con uno por ciento Movimiento Ciudadano, Panal y PT, respectivamente. Por el PES no se pronunció nadie y los que no saben o no contestan son el 16 por ciento.

Cuando surgen los nombres, la intención del voto se ve así: 45 por ciento para Andrés Manuel López Obrador; 21 por ciento para Ricardo Anaya; 16 por ciento para José Antonio Meade; 7 Por ciento para Jaime Rodríguez y 11 por ciento no sabe o no contesta.

Por estados la medición de Gii360 pone en ventaja a Ricardo Anaya en Nuevo León, Durango, San Luis Potosí y Querétaro.

José Antonio Meade está arriba de las preferencias en Coahuila.

Yucatán y Guanajuato registran competencia entre Anaya y AMLO.

En el resto del país, es decir, en 25 estado de la República la ventaja es para López Obrador.

Un dato interesante. Cuando se les preguntó a los encuestados cuál sería su segunda opción de voto, respondieron de la siguiente forma:

Si AMLO no tuviera posibilidades de ganar el 21 por ciento darían su voto a Anaya, 16 por ciento a Rodríguez y el 10 por ciento a Meade. El 53 por ciento no sabe o no contesta.

Si fuera Anaya el que no tuviera oportunidad, sus votos se irían en 34 por ciento para Meade; 22 por ciento par Andrés Manuel; 19 por ciento para Rodríguez y 25 por ciento no sabe o no contesta.

Si Meade fuera quien no tuviera oportunidad de ganar, Anaya recibiría el 44 por ciento de esos votos mientras que el 14 por ciento llagarían con López Obrador. Rodríguez se quedaría con el 9 por ciento y un 33 por ciento no sabe o no contesta que hará con su voto.

La tendencia para el Congreso es similar. Morena lleva una intención de voto del 32 por ciento para la Cámara de Diputados, el 19 por ciento sería para el PAN, 17 para el PRI, 5 para los independientes, 4 por ciento para el PRD, 3 por ciento para el Verde, con dos por ciento están PT y Movimiento Ciudadano y Panal y Pes con uno por ciento cada uno. El 14 por ciento no sabe o no contesta.

En la Cámara de Senadores las cosas son similares: Morena 32 por ciento; PAN 18 por ciento; PRI 17 por ciento; Independiente 5 por ciento, Verde y PRD 3 por ciento cada uno; PT y MC con dos por ciento, respectivamente y con uno por ciento el PANAL y el PES. El 16 por ciento no sabe o no contesta.

Es decir, la elección del primero de julio sería de carro completo para Andrés Manuel López Obrador su partido y su coalición.

La Letrina. Pero siempre hay un negrito en el arroz. Y ese lo puso Alejandro Rojas Díaz Durán quien, envalentonado por la ventaja que lleva López Obrador en todas las encuestas se atrevió a decir que en cuanto llegue a la presidencia de la República va a destituir al gobernador Francisco Javier Cabeza de Vaca. Según el morenista, el gobierno estatal estaría interviniendo en la elección. ¿Un personaje como Rojas Díaz Durán tiene el permiso de hablar por Andrés Manuel López Obrador? Lo dudo y casi aseguro que la bravuconada va en contra no solo del discurso de AMLO sino también la intención de pacificar el país. García Cabeza de Vaca arrasó en las elecciones de 2015 en Tamaulipas, echó del poder al PRI y las acciones de su gobierno permitieron la captura de Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, exgobernadores de esa entidad que provocaron que el crimen organizado se hiciera del poder en la entidad. Alejandro Rojas Díaz Durán no es vocero de López Obrador y miente y pone en duda las palabras del candidato presidencial. ¡Qué manera de querer ser protagonista de una fiesta en la que no es el festejado!

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