«MIRADA GLOBAL»: El discurso populista, cualquier semejanza…

Desde que desperté, aquel 8 de noviembre del 2016, con la impactante noticia del triunfo electoral de Donald Trump para ocupar la Presidencia de Estados Unidos, no he dejado de leer todo lo relacionado con el discurso antiestablishment y populista que ha logrado dar el triunfo a lo que rompe con toda lógica de razonamiento: Trump, Brexit, el “No” a los acuerdos de paz en Colombia…

En el libro Los enemigos íntimos de la democracia (Ed. Galaxia Gutenberg), del fallecido ensayista franco-búlgaro Tzvetan Todorov, hay un capítulo relacionado con el ascenso de los populismos. Todorov plantea, palabras más palabras o palabras menos, que el pueblo (o la democracia) a veces se equivoca, porque es finalmente quien está llevando al poder a hombres o movimientos que no concuerdan con lo que pensamos es “lo racional”.

En el capítulo sobre el discurso populista, Todorov disecciona los puntos clave de esa fraseología simplista utilizada por los populistas, la cual conecta directamente al corazón del ciudadano. ¿Cuáles son las características de ese discurso, según Todorov? Cito algunas de las que, a mi juicio, me parecen las más destacadas:

1.- El rasgo fundamental es el uso de la demagogia: identifica las preocupaciones de mucha gente y propone soluciones fáciles de entender, pero imposibles de aplicar.

2.- El razonamiento que lleva al populismo es falaz.

3.- El discurso populista no admite que las soluciones que propone implican pagar un alto precio: “Si salgo elegido, daré más medios a la policía, construiré más cárceles y daré un sueldo a las madres que se quedan en casa”. Estas medidas, explica Todorov, cuestan mucho dinero, pero el mismo demagogo propone que reducirá los impuestos.

4.- Los demagogos se niegan a admitir el principio fundamental de la política que dice que todo logro tiene un precio. En pocas palabras una reforma como la educativa, no puede dejar a todos contentos, especialmente a aquéllos que perdieron privilegios y prebendas.

5.- El discurso populista va a lo concreto, lo próximo o lo inmediato. Requiere que el personaje que lo pronuncia tenga a su vez una imagen afable, tranquilizadora, simpática, empática, a fin de cuentas carismática. Sin esa combinación, insiste Todorov, el discurso populista se esfuma.

6.- El populista prefiere la continuidad al cambio. No es un reformador, sino un conservador. Hablar de cambio le aterra porque es un salto a lo desconocido. El populista recurre mucho al miedo.

7.- Los seguidores del populista no forman parte de la clase más pobre, sino de los que temen acercarse a ella (por ejemplo: los estadounidenses de clase media desempleados o los que temían perder el empleo, los seguros de gastos médicos, escolares, etc.).

8.- Además de los temerosos aquí descritos, busca a los rechazados, excluidos y vencidos. En pocas palabras, aglutina a todo aquél que se le acerca y que se siente bajo esos parámetros.

9.- El populismo -recalca Todorov– tiene un rechazo a las élites.

10.- Los populistas identifican en la vida pública del país a un responsable de todos sus males. Y lo señalan para que el pueblo se vengue.

11.- Los populistas se afianzan sobre todo en las redes sociales para lanzar todo su discurso emocional, sin límites de nada.

Los enemigos íntimos de la democracia fue escrito por Todorov dada su preocupación por los crecientes movimientos populistas y xenofóbicos en Europa. Él que había salido de un régimen opresor para refugiarse en Francia, no entendía cómo toda esa irracionalidad estaba resurgiendo con fuerza. Lo anterior descrito es sólo uno de los capítulos de su apasionante y, diría, indispensable libro. Cualquier parecido con nuestra realidad, es mera coincidencia. La naturaleza humana es igual aquí y en China.

 

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