«DURO Y A LAS CABEZAS»: Hermandad Puma

2 junio, 2018

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Es un privilegio, de verdad, estar aquí, frente a ustedes y celebrar el momento que nos une en días particularmente intensos para el debate público y la definición de la vida nacional…

Realmente afortunada es la convocatoria que nos ha hecho la Hermandad Puma y nuestro querido Alejandro González, justo en la recta final de un proceso relevante en la democracia electoral mexicana…

Afortunada, sí, porque nos obliga a reconocer y a subrayar nuestra condición de comunidad plural, un distintivo que siendo del país, en el caso de los universitarios se convierte en responsabilidad…

La responsabilidad del diálogo entre diferentes. La responsabilidad del entendimiento de lo que somos y de las circunstancias en las que ejercemos nuestras tareas…

Como periodista, como orgullosa egresada de Ciencias Políticas y como integrante activa que fui del movimiento estudiantil de 1988, me parece, de verdad, un lujo, la pertenencia a esta hermandad que nos permite construir puentes entre actores diversos del escenario público nacional…

Vale la pena recordarlo hoy cuando, en la intensidad de la discusión política, podemos perdernos en la legítima defensa de nuestras afinidades partidistas y electorales. Todavía más si esa intensidad se expone en esos 280 caracteres del Twitter y en la ilusión digital de los me gusta y los retuit…

Y vale la pena celebrar esta pertenencia a una hermandad plural, donde comunicadores, políticos, militares, académicos, jueces, escritores, magistrados, litigantes, médicos, expertos en seguridad, ministros, servidores públicos, empresarios, nos reconocemos mutuamente como protagonistas de un México que necesita, hoy más que nunca, del reconocimiento de su diversidad, ésta que aquí protagonizamos…

Se dice fácil, pero ustedes y yo sabemos que la polarización se nos ha hecho cotidiana, así sea sólo en las palabras, en la simple pronunciación de nuestra realidad.

Incluso vale la pena admitir que para algunos de nosotros, la vida universitaria estuvo marcada por una pedagogía política excluyente…

El hermoso oficio del periodismo y los cambios que nos ha tocado atestiguar, los años también, hay que decirlo, nos permiten a estas alturas de la vida comprender el valor de la comprensión y el valor de valorar a los demás…

Porque somos una generación que ahora sabe, aun cuando tenemos muchos pendientes, del valor de la igualdad entre hombres y mujeres… Estas mesas son una evidencia. Esta no es una comida del Club de Toby… Una generación que sabe del valor de la República, del equilibrio entre los poderes, del valor de las minorías, del valor de las fuerzas armadas, del valor de las instituciones públicas y privadas, del valor de sumar…

No se trata de caer en el falso optimismo. Ustedes son especialistas, cada uno en su ramo, de los problemas que compartimos. Somos una sociedad sobre diagnosticada y, en días de campaña electoral, la enumeración de los males y de las posibles soluciones sube de volumen.

Pero estamos aquí en una condición de privilegio, compartiendo desde nuestras particularidades profesionales y hasta ideológicas, la aspiración del entendimiento…

Y el entendimiento, ustedes lo saben, es como la felicidad, un bien que se construye y que sólo puede construirse con los demás…

Gracias por estar aquí, gracias a nuestros nuevos integrantes por acompañarnos, gracias Alejandro por reunirnos…

Aspiro a la templanza, y sé que es una aspiración que nos une, a la templanza como valor personal y colectivo. A la templanza que es la capacidad de conjugar fortaleza y justicia. Que venga la templanza y que esa aspiración nos siga convocando…

 


Ivonne Melgar. Reportera todo terreno, va de la crónica de la vida comunitaria a la columna política. Militante en la defensa de las libertades democráticas, feminista, fanática del bolero y de los gatos. Cree que la maternidad debe ser una historia elegida y que la felicidad y el amor son una apuesta en construcción permanente.

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