«SEXTO SENTIDO»: ¡Hasta la madre, sin hijos!

11 mayo, 2018

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Él azota la puerta con molestia, se marcha sin responder a las preguntas incansables de su madre: ¿A dónde vas? ¿Con quién vas? ¿A qué hora regresas? El joven se siente vapuleado por la inquisición.

Y por otro lado, ella se queda con un ardor en el estómago, un vacío en el pecho y la mente confusa. Se siente algo extraña y no sabe por qué.  No es la primera vez que pasa, pareciera que se ha vuelto costumbre que todas las conversaciones terminen en monólogos y peleas. Todavía no ha podido entender a su hijo adolescente. Es parte de su rebeldía, “pronto pasará”, se repite a sí misma.

Sin embargo, él no regresa esa noche, ni la siguiente. ¿Dónde estás hijo? Es la pregunta reiterada que pasa por su mente, mientras ella siente que la angustia la consume. El reloj camina lento, es cruel. El insomnio aparece cada noche obscura, se ha vuelto el compañero frecuente junto con una almohada empapada de lágrimas.

Llega el Día de las Madres, después las Navidades. No hay rastro, pareciera que se lo tragó la tierra. Cada alegría generalizada durante celebraciones sociales, se vuelven dolorosas. Los familiares y amigos no saben qué decir y guardan distancia. Vamos, en los sepelios, hay al menos, un cuerpo para despedirse o una tumba en la cual llorar, pero ante la ausencia de un hijo, nadie sabe qué hacer, cómo expresarle solidaridad a esa acongojada madre.

Es como si estuvieras “muerta en vida”, sostiene una mamá que lleva casi cuatro años buscando a su hija. Las madres que tienen a hijos desaparecidos se aferran a una esperanza. Su corazón les dice que ellos están vivos y que regresarán, o al menos quieren abrazar esa idea.

Foto. Adriana Luna.

Mientras tanto, ellas recorren largos viacrucis por las dependencias gubernamentales; las respuestas de la autoridad son vagas, lentas, insatisfactorias. Ruegan condolencias, investigaciones profesionales, dedicación, interés.

En ese peregrinar han conocido a otras mamás que buscan a sus hijos, pareciera que la historia se repite. Aprenden a apoyarse unas a otras, entienden que solo así podrán sobrevivir, ganándole tiempo al reloj. Confían en que quizás el apoyo venga de la sociedad civil, ya no de los poderosos que despachan tras escritorios.

A pesar de tener su corazón destrozado sacan de su anhelo la energía suficiente para continuar la búsqueda. Se repiten a sí mismas que quizás esa luz generosa, bondadosa, solidaria, llegará a sus hijos… tal vez alguien les ayude a regresar.

El dolor por las personas desaparecidas brinca generaciones, no solo la madre sufre y llora, también esos hermanos que aún no dejan la niñez, añoran el reencuentro. A temprana edad, la vida les ha enseñado la maldad y la crueldad humana. Estos niñitos, aún sin entender, intentan encontrar una respuesta a la ausencia del hermano mayor. Sí, en miles de hogares mexicanos están ¡hasta la madre, sin hijos!

 


Adriana Luna. Periodista multimedia con 25 años de ejercicio profesional. Secretaria de Acción Femenil en el Sindicato Industrial de Trabajadores y Artistas de Televisión y Radio, Similares y Conexos de la República Mexicana, (SITATYR) sección Guadalajara. Secretaria General del Club de Periodistas de Jalisco. Curiosa en todo, experta en nada. Mujer antagónica en sí misma, con el corazón parecido a la Madre Teresa y con un genio como el de Margaret Thatcher. @adrianalunacruz

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