«CEREBRO 40»: Del amor al odio en unas solas elecciones

Anoche viví un episodio cibernético muy desagradable, admito que me sacaron una muela en la mañana y el día a día sobre todo en temporada de campañas es muy difícil de sobrellevar; “X” persona, mujer de alta sociedad, propone en su muro de Facebook que cuando vayas al súper y des propina al señor que te hizo las bolsas, o al franelero, o al “Viene viene” lo hagas advirtiéndole lo siguiente: -Tal vez esta sea la última vez que le puedo dar una moneda, porque si gana López Obrador ya todos vamos a ser pobres y ya no va a alcanzar para darles propina-.

Me pareció tan ofensivo y denigrante y no creo que haya sido solo por lo de mi muela. Recordé en elecciones pasadas el consejo que daban aa las amas de casa de retirarles la credencial de elector a las personas  de su servicio doméstico y choferes para que no fueran a votar en contra de sus intereses, todavía no se ponía de moda el término Venezuela pero igual era algo como el Apocalipsis lo que nos iba a suceder.

No es mi postura hacer proselitismo por este medio ni la de nuestro portal, estamos completamente a favor del libre albedrío, y del respeto a la decisión de cada quien pero también sobre el respeto y el trato digno a todas las formas de pensar. Como no está el horno para bollos y la mecha la traigo muy corta, vuelvo a culpar a mi muela de esto, me atreví a opinar, porque además para eso son las redes y si ella lo posteó supongo que fue buscando foro y aprobación; Mi punto es: ¿Como puede ser alguien tan obtuso y desatinado para pedirle a alguien que ha vivido oprimido por el sistema y sin oportunidades seguramente desde que nació, que renuncie a tal vez lo único que tiene que es la esperanza de quien no tiene nada que perder? Con esto no estoy diciendo que haya un candidato o un partido mejor que otro, podemos estar equivocados todos, cada quien tenemos nuestra propia opinión y razones basadas en nuestra historia y esquema de prioridades. Lo que me parece muy ruin y deshonesto es prácticamente pedirle a la gente que está hasta abajo de la escala económico y social que sacrifique su elección en pro de que los que están arriba puedan seguir disfrutando de la vida que le ha dado el sistema a la gente con ciertos privilegios y así poder darles a ellos las migajas de su opulencia, no sabemos si con tal o cual candidato nos iría mejor o peor, eso tiene mucho que ver con la propia percepción de bienestar, justicia y equidad que cada quien tenga.

Mi comentario al respecto de su propuesta fue respetar la decisión de cada quien para votar por quien más lo convenza, no me libré de una serie de insultos de los cuales “Chaira” fue el menos ofensivo, ya el expresidente Felipe Calderón nos lo dijo también y me hizo el mismo efecto, pena por quien lo pronuncia, me llamó también a mí y a quienes no estaban de acuerdo con su iniciativa como personas jodidas y asquerosas, con un dejo de odio y desprecio que envidiaría el más comprometido neonazi.

A lo que voy es: ¿En dónde están los miles de mexicanos que cargaron piedras de día y de noche, que caminaron media ciudad para llevarle un vaso con agua a quien trataba de rescatar de los escombros que dejó el terremoto hace meses? Todos salimos en La foto, todos trabajamos y nos ensuciamos las manos, cadenas interminables de gente ayudando a desconocidos, una ciudad paralizada para salvar vidas de extraños. ¿Somos los mismos que hoy nos insultamos por preferir a tal o cual candidato?, ¿Si el de abajo de los escombros hubiera sido un “PejeChairo”, habría valido la pena el esfuerzo? ¿Si la ayuda proviniese de un simpatizante de la ultraderecha lo habríamos recibido con el mismo agradecimiento?

La reflexión me sume en la más profunda desolación y decepción del tipo de sociedad que somos, que con tan poquito nos proyectamos y aprovechamos cualquier tema para enseñar el odio que llevamos dentro, no son los gobiernos, somos nosotros los que no amamos a nuestra patria y no respetamos nuestros derechos, mientras veamos a los demás solo como los otros y no como una parte de nosotros seguiremos polarizando por la situación que sea y ahí sí perdón, pero no habrá gobernante ni sistema que nos ayude y nos rescate de nosotros mismos.


Bárbara Lejtik. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, queretana naturalizada en Coyoacán. Me gusta expresar mis puntos de vista desde mi posición como mujer, empresaria, madre y ciudadana de a pie. @barlejtik

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