«CEREBRO 40»: Primavera en el vagón rosa

“Lo más importante no es mantenerse vivo sino mantenerse humano”

-Geroge Orwell-

Volvieron mis días de feliz peatona, debido a un golpe imprudencial que le dio un camión de Televisa a mi coche me quedé sin transporte por unas semanas, a veces pienso que me pasan las cosas que le pasarían a Mafalda si hubiera llegado a mi edad.

Lejos de lamentarlo lo agradezco, solo así recuerdo el bien que me hace caminar, respirar y moverme, únicamente el primer día es difícil, pero volverte a encontrar con el canto de los pájaros, el olor a tierra mojada y el entusiasmo de los perros que salen a pasear, tomar consciencia nuevamente de lo temprano que empieza la vida en esta ciudad, llevar a los niños caminando al colegio y ver cómo a esa hora ya están abriendo sus negocios los tenderos y pequeños comercios, cómo ya el servicio de recolección de basura hace su parte, como las micros van llenas de gente que entra muy temprano a trabajar, la ciudad está viva, alerta, preparada.

El vagón rosa desde el que les escribo en estos momentos, me gusta mucho, huele a jabón, a cabello recién lavado, a gente limpia, a gente que sale a trabajar, mujeres, madres, estudiantes, maestras, trabajadoras que van con toda la dignidad del mundo a cumplir sus responsabilidades y a procurar el bienestar de sus familias; Quisiera platicar con cada una de ellas, preguntarles ¿de dónde vienen? ¿a dónde van? ¿cuánto ganan al día? ¿a qué hora terminan? ¿Por quién piensan votar? Cada rostro es anónimo para mí y tiene su propia historia, en estos momentos soy parte de este espacio y eso me enseña tanto, ver a la gente de cerca, escuchar sus conversaciones, jugar a adivinar sus procedencias. Algunas duermen recargadas en sus bolsas, otras retocan su maquillaje, se sorprendería la gente de arriba de ver cuánto se lee acá abajo, cuánto destina la clase popular para ayuda de discapacitados, artistas y vendedores callejeros que todavía tienen un destino menos seguro.

Sin duda caminar fortalece las piernas, los pulmones y el carácter, los mejores lugares se conquistan caminando, viendo, buscando.

Me agradezco y congratulo de vivir con el dinero que me gano yo misma y me apenan enormemente el grupo de señoras de alta sociedad que impulsan la iniciativa  de convencer a la gente humilde de votar en favor de quien les convenga a ellas para que puedan seguir dándoles sus limosnas y propinas, creen que viven gracias a ellas, no saben que la vida la tiene la gente que lucha, que se despierta temprano a trabajar, que los verdaderos mexicanos son los que se ganan y se gastan su vida cada día, se gastan los pies y las manos. Cuanta gente creerá que vive porque tiene poder adquisitivo y no se da cuenta que la opulencia es un respiratorio artificial.

Los franeleros, empacadores de bolsas, viene viene, ya tienen vida porque saben que la dignidad y la alegría vienen de la honestidad y el esfuerzo.

Más consciencia y menos desayunos eternos para compartir chismes es lo que México necesita, anhelar de corazón que a todos nos vaya mejor y no que tengamos sobre quién seguir caminando es lo que nos vuelve personas y valida nuestro paso por la vida.

Me pueden seguir en Twitter, ya me di cuenta que me gusta más escribir después de caminar.

 


Bárbara Lejtik. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, queretana naturalizada en Coyoacán. Me gusta expresar mis puntos de vista desde mi posición como mujer, empresaria, madre y ciudadana de a pie. @barlejtik

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