«CUARTO PISO»: Regresó la barbarie

Hay luto en México. La barbarie no nos da tregua. De manera brutal, irracional y sin piedad tres jóvenes fueron asesinados.

Los cuerpos de los estudiantes de cine, Javier Salomón Aceves Gastélum, Jesús Daniel Díaz García y Marco García Avalos, fueron hallados disueltos en ácido sulfúrico.

Terrible, vil, inimaginable.

Nadie podría siquiera concebir el dolor, la impotencia y la ira de sus familiares.

Estaban en el lugar y hora equivocados, dijo el fiscal general de Jalisco, sin la mínima sensibilidad y prudencia.

El Cártel Jalisco Nueva Generación los mató porque fueron confundidos con miembros de una banda rival.

Fue el crimen organizado ¿Y? ¿Los padres a quienes les mataron a sus hijos deberán sentir menos dolor? ¿Tendrán que entender que son parte de las víctimas colaterales del fallido combate al narco?

Lo peor que nos puede pasar es perder la capacidad de asombro. No debemos permitirlo. A los encargados de la justicia y a otros parece que ya les ocurrió hace tiempo.

Los jóvenes fueron brutalmente asesinados y disueltos en ácido para no dejar huellas ¿Qué vendrá después? Asusta solo imaginarlo ¿Qué más deberá ocurrir para que realmente el tema de la seguridad sea prioridad en la agenda nacional y se tomen decisiones correctas, sin improvisaciones, ni tropiezos?

No es fácil, han dicho infinidad de veces autoridades de todos los niveles. El problema es que no solo no se ha podido frenar la violencia, va en aumento. Con policías y funcionarios corruptos e involucrados en el crimen organizado, seguro llevará más tiempo.

Hace un par de meses lo dijeron, que 2017 había sido el año más violento desde que se tiene registro, hace 20 años.

Apenas lo digeríamos, cuando supimos que el primer trimestre de este año rompió récord en homicidios, 7 mil 667 en esos tres meses. Cada día, 85 personas fueron asesinadas.

Vivimos con miedo, de salir de noche, salir de vacaciones, de que nuestros hijos vayan a una plaza, al cine, hasta de ir al parque. Pocas son las familias que no tienen una experiencia de violencia qué contar.

Serán meses difíciles los que quedan de 2018.

Todos están ocupados y preocupados en el proceso electoral y en preparar y limpiar lo que van a dejar al siguiente gobierno. Poco o nada podemos esperar ya de los que se van.

Corresponde ahora a los candidatos a la presidencia de la República presentar propuestas “serias” de cómo enfrenarían este flagelo. De ocurrencias estamos hartos, ya han dejado miles de víctimas inocentes.

Es vulgarmente fácil decir: “en mi gobierno va a terminar la violencia y los homicidios y la policía no va a estar coludida con el narco y no habrá más corrupción”.

Hasta hoy, nada concreto ni coherente hemos escuchado en torno a la seguridad. Exijamos que los candidatos se comprometan, porque sus discursos estudiados y los lugares comunes, no impactan.

Es urgente.

En la espera, miles de familias siguen llorando a sus muertos.

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