«EL ARCÓN DE HIPATIA»: Migración, un problema de género femenino

Líderes internacionales se reunieron el 9 de abril pasado en la sede de Naciones Unidas, Nueva York, para debatir sobre el tema crítico de la migración y la movilidad humana, una tendencia que está remodelando el panorama mundial y ante la cual es imposible cerrar los ojos.

En un momento histórico donde gobiernos amenazan con muros y existen riesgos de retrocesos en la agenda migrante, es necesario ver este problema con perspectiva de género. La migración es un problema con cara de mujer.

De acuerdo con el Fondo de Población de Naciones Unidas, son cinco las causas por las cuales debe convertirse en prioritario en la agenda feminista:

  1. Casi la mitad de todos los migrantes son mujeres y niñas. Y las mujeres migran cada vez más solas o como cabeza de familia.
  2. Las mujeres migrantes enfrentan riesgos importantes, incluida la explotación sexual, el tráfico y la violencia.
  3. Las migrantes enfrentan una doble discriminación: como mujeres y como migrantes.
  4. Las mujeres no dejan de quedar embarazadas cuando están en movimiento.
  5. Las mujeres y las niñas migrantes tienen más probabilidades de enfrentar problemas de salud, tanto en tránsito como en sus destinos.

La realidad en México para las mujeres migrantes en tránsito como en estatus de migrantes tampoco es favorecedora a pesar de que nuestro país está entre los cinco con mayor número de migrantes, junto con India, Bangladesh, Rusia y China, y forma parte del principal corredor migratorio hacia Estados Unidos, donde vive 97.33% de los 12 millones 27 mil 320 mexicanos que se encuentran fuera del país.

De hecho, el informe Familias Centroamericanas Inmigrantes en México expone que, entre 2011 y 2016, se multiplicó el número de inmigrantes detenidas en el país, que pasó de 9 mil 160 a 47 mil 383. Esto significa que hubo cinco veces más detenciones de este tipo, cuando en el sector de los hombres fue casi dos veces y media más.

“Se incrementó la participación porcentual de las mujeres en los flujos migratorios: pasaron de conformar 14% del total del número de eventos de detención en 2011, a 25% en 2016”, afirma el documento del Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi).

El organismo civil resalta que, a su paso por México, las mujeres migrantes son víctimas, principalmente, de tres tipos de agresiones: violencia física, sexual y psicológica.

“La normalización de la violencia, la falta de acceso a la justicia, la discriminación, el señalamiento, la impunidad, y la revictimización hacen de la violencia sexual contra las mujeres migrantes en México, una situación compleja de dimensionar” señala el Imumi en un reportaje de Animal Político. La violación a los derechos de las migrantes en tránsito es una constante, debido a la situación irregular que las coloca en la indefensión.

El valor de las mujeres migrantes es destacable. Está documentado que las mujeres, a diferencia de los hombres, no solamente migran por situaciones económicas adversas sino para escapar de maltratos y violencia en sus lugares de origen. Resulta irónico que sea preciso que para lograrlo tengan que exponerse a ellos.

Pero, a pesar de lo que les pasa en el camino, no detienen su viaje. Así lo reveló el informe especial “Los Desafíos de la Migración y los Albergues como Oasis: Encuesta Nacional de Personas Migrantes en Tránsito por México”, realizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM (IIJ-UNAM). Es así porque, dicen ellas, “no quieren seguir sufriendo en sus países.

Al parecer la violencia es destino en la mujer. Por el camino que busque evitarla, inevitablemente se topa con ella. Es hora de poder tener como motor nuestros sueños y no el  miedo, que nuestro tránsito sea seguro, que el ser mujer no sea un riesgo sin fronteras.

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