«EL RING DE LOS DEBATES»: El mercado negro del cabello

“Teníamos tanto miedo que creíamos que nos iban a cortar la cabeza, pero sólo nos cortaron el pelo y pues no sabíamos qué hacer, nada más nos mirábamos unos a otros”, relató una adolescente al diario digital La Plaza, de Guerrero.

Se trata de una de las 20 víctimas de un grupo de sujetos que, armado, irrumpió en la telesecundaria Cuitláhuac de la colonia La Frontera en Acapulco, Guerrero, con el objetivo de obtener un solo botín: el cabello que cortaron a 20 estudiantes y dos profesoras.

De acuerdo con versiones de las víctimas, los hombres entraron a la escuela con palos, ganchos filosos, machetes y tijeras. Les exigieron que se ataran el cabello y las obligaron a hincarse. Fue entonces cuando procedieron a cortárselos y a guardarlos en bolsas.

Luego se dieron a la fuga de esa escuela que nunca ha tenido resguardo policiaco, a pesar de que se localiza en una de las zonas más peligrosas del puerto, y en donde la constante son los asaltos, los secuestros y hasta los asesinatos.

Los directivos cerraron el plantel hasta que las autoridades les den garantías de seguridad. Por este hecho y por la violencia sin control en varias colonias suburbanas de Acapulco, más de 30 escuelas de educación básica también decidieron suspender actividades.

Sin embargo, el secretario general de la Sección 14 del Sindicato de Servidores Públicos del Estado de Guerrero, Robespierre Moreno Benicio, anunció que 200 planteles se sumarían al paro, lo que afectaría a unos 20 mil estudiantes.

El vocero del Grupo de Coordinación Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, señaló que hasta el momento, la Fiscalía estatal no tenía como línea de investigación el robo de cabello. Aseguró que es la primera vez que en el estado se da un caso en el que un grupo de delincuentes someten a personas para trasquilarlas y después llevarse el cabello. Aunque tampoco ha dado avances de las investigaciones.

Las cifras del mercado negro

En México, el costo del cabello natural podría rondar entre los 2 mil y los 8 mil pesos, en función de la calidad y la extensión. El objetivo: hacer pelucas y extensiones que llegan a costar miles de pesos.

Se trata de un fenómeno criminal que ha ido en aumento en la última década y que se ha focalizado en ciudades de Estados Unidos, India y países latinoamericanos. De hecho, se sospecha de la participación de redes internacionales dedicadas a este negocio.

El año pasado, por ejemplo, más de 50 mujeres reportaron haber sido rapadas en el norte de la India en circunstancias extrañas, pues la mayoría denunció haber perdido la consciencia durante el ataque.

En 2008, un documental de la cadena británica BBC siguió la ruta del robo de pelo desde su origen, en países como India o Rusia, hasta su destino en salones de belleza de la Unión Europea y Estados Unidos.

En 2013, un grupo denominado “Las Pirañas” aterrorizó a Venezuela con el robo de cabello a punta de pistola. Los delincuentes amagaban a las víctimas con armas de fuego mientras les cortaban el cabello, el cual era vendido posteriormente en el mercado negro.

Ese mismo año, en Mendoza, Argentina, fueron detenidas tres mujeres paraguayas integrantes de “La banda de las robapelo”. Su modus operandi consistía en identificar a la víctima, en general mujeres jóvenes solas y con pelo largo y abundante. Luego uno la entretenía haciéndole preguntas, mientras que los dos restantes sacaban tijeras, le cortaban el cabello y salían corriendo.

En Estados Unidos se identificó una serie de robos de cabello en salones de belleza y tiendas especializadas que se produjeron en 2011, lo que causó pérdidas por varios cientos de miles de dólares, de acuerdo con un reportaje de The New York Times.

Apenas en febrero pasado, tres mujeres irrumpieron en una tienda de productos de belleza en Carolina del Norte y sustrajeron una gran cantidad de extensiones de cabello cuyo valor fue calculado en por lo menos 24 mil dólares.

Es imperioso que las autoridades mexicanas actúen pronto y determinen si lo ocurrido en Acapulco es un ejemplo de ese delito. Sería sumamente preocupante que a la venta de drogas, los secuestros, el cobro de piso y la extorsión, el crimen organizado descubra en el tráfico de cabello otra millonaria fuente de ingresos.

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