«ELLAS EN EL RETROVISOR»: Ximena Puente y el conflicto de interés

Lo sucedido esta semana con el caso de la ex presidenta del INAI, Ximena Puente de la Mora, pinta de cuerpo entero la ceguera de nuestra clase gobernante.

Y es que tanto a la dirigencia del PRI como al candidato presidencial José Antonio Meade y a la propia comisionada del Instituto les pareció normal y justificable que se le incluyera en la lista de los futuros diputados federal plurinominales.

Ojo: Ximena Puente de la Mora seguía y sigue siendo comisionada. Su encargo concluye el próximo 31 de marzo. Y ojo: en ella recayó la presidencia del INAI en la primera parte del sexenio.

Como sucede con el INE, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) y la CNDH, el INAI es un organismo autónomo.

Y los organismos autónomos fueron diseñados como contrapeso a los poderes de la Unión, diques de contención del abuso de autoridad, vigilantes del cumplimiento de la Constitución.

Por eso la incorporación de Ximena Puente en las listas legislativas del PRI se convirtió en la más cuestionada. Porque materializó la falta de autonomía partidista de quienes conforman esos organismos. Y, lo peor: el cinismo de los involucrados.

Porque aun sabiendo que, en teoría, los comisionados y consejeros no deben responder a intereses de fuerzas políticas particulares, se hizo la postulación.

Pero resulta que existe en México una masa crítica, y si se quieren criticona, que no se conforma con la cultura de las cuotas y los cuates que ha venido caracterizando a nuestra administración pública.

Y sucede que esa masa crítica que se manifiesta en redes sociales sabe que esa cultura ha permitido la cultura de la tapadera, de la opacidad y del abuso de poder.

Es una masa crítica conformada por universitarios, profesionales, ciudadanos conscientes, intelectuales, académicos, activistas de organizaciones civiles y no gubernamentales que saben que esa cultura de cuidarse las espaldas responde a un fenómeno generalizado en México, el del conflicto de interés.

Eso que durante décadas era visto como rutinario, ahora se topa con la masa crítica y criticona. Por fortuna.

Era común que, en el Congreso, los presidentes de las comisiones parlamentarias vinculadas a temas de interés público estuvieran presididas por representantes de intereses privados.

Por ejemplo: la de comunicaciones era presidida por un empresario de la construcción; la de turismo por algún hotelero metido a legislador; la de Educación por alguien del SNTE…

Consecuentemente, las comisiones parlamentarias funcionaban como espacios para defender intereses particulares.

Si bien ese fenómeno persiste, la masa crítica y criticona se encarga de ponerle lupa a los conflictos de interés detectados.

Y eso fue lo que sucedió con Ximena Puente, cuyo nombre se convirtió en tendencia en Twitter por el cúmulo de señalamientos adversos.

Es una pena porque nadie pone en duda las capacidades, el talento y la inteligencia de quien muy joven se convirtió en la presidenta del INAI.

Pero lamentablemente una meteórica y destacada trayectoria en el terreno de la transparencia, ahora se ha tropezado con el sello de su vínculo partidista y con una prisa ofensiva.

Porque la política colimense, ahora sabemos que tiene aspiraciones de algún día gobernar su entidad, ni siquiera tomó la distancia mínima con su encargo de comisionada del INAI.

El escándalo, para bien la todavía incipiente cultura del rechazo al conflicto de interés, escaló y escaló, hasta obligar al actual presidente del Instituto, Francisco Acuña, a plantearle al Congreso una reforma que inhiba en lo sucesivo casos como el de Ximena Puente.

Este miércoles, senadores de oposición le marcaron a la comisionada y al INAI de qué tamaño fue el agravio.

Y aunque los representantes del PRI continuaron defendiendo como algo normal que alguien salte de un organismo autónomo a una candidatura partidista, la mera declaración del presidente del INAI da cuenta del daño que ya se le causó a la Instituto.

Del lado del PAN, la senadora Marcela Torres Peimbert pidió al Senado no aceptar la renuncia de Puente de la Mora y revisar su actuación como comisionada.

La legisladora panista calificó como una burla y un engaño para la sociedad la postulación de la priista.

“¿No vemos qué están leyendo las ciudadanas y ciudadanos en el país? Hay un tufo de engaño, hay un tufo de desconfianza que lleva a ciudadanas y ciudadanos a no creer en las instituciones”, cuestionó Torres Peimbert.

La senadora recordó que, hace poco, que la comisionada Puente declaró al PRI como el partido más transparente de México.

“¡Aquí está su premio!”,  señaló Torres Peimbert.

Pronto, el Senado deberá realizar dos nuevos nombramientos del INAI

Para tristeza de la futura diputada del PRI, su experiencia rondará el debate y su caso inevitablemente obligará a los legisladores a tomar medidas para evitar nuevos “ximenazos”.

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