«DOLCE ÁLTER EGO»: Pavlova corazón de frambuesa

De Anna Pavlova, la icónica bailarina rusa del siglo XX que debutó como bailarina principal a los 16 años en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, la crítica decía: “Pavlova, una nube que se cierne sobre la tierra, una llama parpadeante, una hoja de otoño, impulsada por una ráfaga de viento helado”, debido a su elasticidad, gracia y belleza etérea.

Para ella fue creada la pieza La Muerte del Cisne –estrenada en su natal Rusia y presentada en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 1910–, con la cual pasaría la historia como una de las mejores bailarinas de todos los tiempos.

Para los que amamos los postres, Anna no sólo es famosa por su gracia en el baile, sino también por haber inspirado la creación de uno de las tartas más etéreas y elegantes de la repostería clásica.

Cuenta la leyenda que durante su gira por Australia y Nueva Zelanda en los años 20, un chef local horneó un biscuit de merengue inspirado en su blanco y delicado tutú. Y aunque la autoría del postre aún se disputa entre esos dos países, lo cierto que es la tarta es considerada el postre nacional de Nueva Zelanda.

Una tarta Pavlova se construye a partir de una base de merengue con bordes, sobre la cual se dispone abundante crema batida y fruta fresca. Por su ligereza y frescura es idónea para el verano y por esa razón también se acostumbra rellenar con los frutos rojos de la estación. Debe ser crujiente por fuera, pero suave y cremosa por dentro.

Es el postre perfecto para una cena de San Valentín y por eso, en lugar de servir sólo fresas con champaña, a mí me gusta hornear una Pavlova en forma de corazón para celebrar el día del amor. Estarán de acuerdo conmigo en que una cena para dos debe ser ligera y afrodisíaca. Y la verdad es que la Pavlova es muy fácil y rápida de preparar, como los merengues.

Sólo hay que echarle feeling al decorado. Acuérdense que el amor entra por los ojos. Y ¿qué tal si la acompañan con una cava o un Moet Chandon Rosé. ¡Yo no probaría nada más!

Pero si su ánimo para festejar el 14 de febrero –para lo que aún hay tiempo– es más amistoso que amoroso, otra buena opción es acompañar la tarta con una infusión de frutos rojos.

Aquí les dejo un vídeo de la Pavlova tradicional, de la mano de la repostera australiana Donna Hay.

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