«CEREBRO 40»: Llámame por tu nombre, yo te llamaré por el mío

Pocas palabras, un contenido infinito, si quisiera desmenuzar los significados no podría, simplemente me reduciré a recibir la belleza de la poesía, así como anoche mis sentidos recibieron y se regocijaron con la belleza de esta pieza cinematográfica.

Cuando vas al cine esperas obtener tal vez una buena historia o buena actuación, algún detalle que de valor a la película. Hay veces que recibes todo, una historia tan real, tan brutalmente humana que te conmueve hasta lo más profundo, una historia en la que no hay buenos ni malos, razones válidas ni finales felices, simplemente las cosas son como son y eso es lo que la hace valiosa.

Todos en la vida hemos perdido alguna vez, todos nos hemos quedado mirando un tren partir conscientes de que no hicimos nada para merecer ese dolor, pero las cosas suceden, aun cuando nunca haya una respuesta ni un consuelo justo, en el fondo de eso se componen las historias que forman los destinos, de los finales ante los que no pudimos hacer nada más.

Basada en la novela homónima de André Aciman, “Llámame por tu nombre” (Call Me By Your Name), está película nos muestra personajes tan ambiguos como condenados a la conveniencia social, llenos de miedos, dudas y ternura. El director Luca Guadagnino juega con ellos haciéndolos dar círculos sobre sus propios miedos, volviéndolos a veces honestos, a veces traidores, como es la naturaleza humana, recurriendo a una narrativa poética, en la que las imágenes, la música, los diálogos, pero sobre todo la cadencia de cada escena.

Los segundos necesarios en cada toma, sin prisas, permitiendo al espectador absorber las texturas, los sonidos, los aromas, los sabores, los instantes. Además, los personajes te capturan, la historia te envuelve de tal manera que cada detalle te regala información no implícita, detalles visuales y sonoros que te sumergen en la intimidad de la historia, objetos cotidianos que sirven como metáforas a las emociones de los protagonistas.

La narrativa, los diálogos, la música, la fotografía hermosa y precisa, los colores de cada toma y los movimientos de la naturaleza que rodea la historia le otorgan un contenido sensual y erótico que cautiva y regala belleza a los sentidos.

Si usted es una persona que disfruta y aprecia el buen cine, es de mentalidad abierta y que simpatiza con el tema LGBTTT, le gustan las películas palomeras para pasar el rato, pero sobre todo si usted está convencido de que “La Forma del Agua” es una obra maestra, por favor no deje de ver esta cinta, a la que yo le daría carácter de obligatoria.

Cuando en la universidad aprendes a escribir, muchas veces lo haces sobre textos de Hemingway, cuando aprendes sobre guion cinematográfico se usan como base películas como “El Ciudadano Kane” o “El Padrino”, para aprender a conectar las emociones y vibrar con una historia yo recomendaría “Llámame por tu nombre”.

Vaya a verla con el pleno convencimiento de que el amor es lo menos parecido a lo convencional.

 

 


Bárbara Lejtik. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, queretana naturalizada en Coyoacán. Me gusta expresar mis puntos de vista desde mi posición como mujer, empresaria, madre y ciudadana de a pie. @barlejtik

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