«EL ARCÓN DE HIPATIA»: Madres solteras, nos toca ser luchonas a todas

Benjamín Medrano Quezada, diputado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), declaró recientemente que los hijos de las madres solteras tienen más probabilidades de convertirse en delincuentes. Según él, la falta de atención materna provoca un resentimiento social que luego se traduce en un deseo de venganza.

“Hay quienes potencialmente se hacen delincuentes porque vienen de una madre soltera que tiene que trabajar todo el día, y que están todo el día solos y salen de su casa a reclamarle a la sociedad por qué están solos. Porque ellos no tienen lo que muchos tienen, y lo hacen como venganza a la sociedad. Rompen un cristal y al ratito ya roban, porque quieren tener un celular”, aseguró.

Las críticas no se hicieron esperar en los medios y las redes sociales, por lo que Medrano tuvo que disculparse públicamente, a través de su cuenta de Twitter.

Más allá de la indignación, el comentario del diputado sólo es la punta del iceberg de la doble moral que cunde en la sociedad mexicana. Mientras que muchos se indignaban ante tal opinión, en las mismas redes se replicaron los memes alusivos a las “mamás luchonas”, el mote con el que se suele hacer mofa de las madres solteras.

Esto recuerda la anécdota de cuando se comenzó a promover en 2016 la película Mujer Maravilla. La cadena exhibidora Cinemex publicó un meme en el que se ponía a ese personaje –encarnado por la actriz Gal Gadot– con el título: “la primera mujer luchona”, seguido de la cara de fastidio del actor Robert Downey Jr., con la leyenda: “Y ahora van a decir que son como la Mujer Maravilla, amazona, secretaria, guerrera, luchona y madre soltera a la vez”.

Podríamos contestarle al diputado que el aceptarle las disculpas no lo exime de invitarlo a la reflexión. ¿Por qué la mujer soltera con hijos parece no caber en nuestra cultura? Las cifras muestran que, en México, 28 de cada 100 mujeres ejercen su maternidad sin pareja. Siete de ellas son madres solteras y 21 están separadas, viudas o divorciadas. 8.2 millones de hogares son liderados por mujeres solteras y casi la mitad de éstos (45.9%) se encuentran en condición de pobreza, según datos del  Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). De las madres solas con hijos, sólo 35% recibe apoyos gubernamentales o apoyo de otros hogares.

No existe estudio alguno que pruebe que los hijos de familias constituidas tradicionalmente estén mejor desarrollados que los que crecieron en familias monoparentales. Lo que sí está registrado es la brecha salarial y dificultades que se les presentan a las mujeres con hijos para desempeñarse laboralmente.

Para Ricardo Bucio, ex presidente de Conapred, la pobreza en el caso de las mujeres cabeza de hogar es un problema causado por la sociedad misma, y no inherente a ellas. “En el caso de las madres solteras, como en el de, por ejemplo, las personas con discapacidad, el problema está en que no hemos rediseñado los mecanismos excluyentes que definieron y a la fecha definen buena parte de las relaciones laborales. Son los mecanismos, y no la decisión de la mujer para quien ser madre forma parte de su proyecto fundamental de vida, lo que genera desigualdades que no pueden encontrar justificación porque son consecuencias de algo transformable y que, en tanto tal, puede ser más igualitaria y más incluyente.”

Al parecer, no son los hijos de las madres solteras quienes muestran resentimiento. En realidad, todos constituimos una sociedad que gusta de marginar y hacer burla. Sí, burla de aquellas que, ante sus ojos, no cumplen el ideal moral de perfección que muchos se han trazado para sus vidas, sin detenerse a pensar que cada quien es libre de vivir su maternidad sola o acompañada.

También es cierto que algunas madres no tuvieron opción de elegir, pues la pareja optó por irse. A propósito, llama la atención que tuviera que ser una película animada extranjera, Coco, la que expusiera en su escena inicial una circunstancia frecuente en la cotidianidad mexicana: la de la madre que, a causa del abandono del esposo, decide tomar las riendas para salir adelante junto con su hija creando una pequeña empresa familiar. No la llama mamá luchona, pero crea un argumento que la reivindica.

En contraste, existen muchas mujeres que, lamentablemente, replican esas burlas, sin considerar que en esta sociedad machista, mientras no haya equidad, nos toca ser luchonas a todas.

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