«ELLAS EN EL RETROVISOR»: Meade: ¿el candidato de las mujeres?

Aun cuando la campaña presidencial del PRI enfrenta desafíos electorales, sus fortalezas resultan innegables cuando se analiza la estructura partidista y su potencial impulso.

Y a todas luces, el arraigo de la agenda de las mujeres en ese instituto político representa una ventaja para José Antonio Meade, en comparación al manejo que sus competidores tienen de ese tema.

Porque si bien por ley ahora todos los partidos deben respetar la paridad en la asignación de candidaturas, el PRI cuenta con un andamiaje institucional único en el fortalecimiento del tema de género y el ejercicio del mismo entre sus activistas.

“Meade será el Presidente de las mujeres”, nos comenta la dirigente del Organismo Nacional de Mujeres Priistas (ONMPRI), la senadora Hilda Flores.

Y es que desde ya el partido en el poder prepara un despliegue de militantes que durante la actual precampaña definirán una primera agenda para el abanderado presidencial.

Así, el próximo lunes, en Acapulco, Meade asistirá a un encuentro con integrantes de la Convención Nacional que habrá de formalizar la candidatura presidencial de quien ha sido cinco veces secretario de Estado.

Hilda Flores también nos adelanta que pronto el PRI se convertirá en el primer partido con un protocolo para prevenir, detectar y castigar la violencia política de género.

Además de garantizar la paridad en las listas de candidatos a diputados, alcaldes y senadores, el ONMPRI se ha propuesto que la campaña electoral priista sea una plataforma que responda a las demandas sociales de la población femenina.

La próxima elección será también la primera en la que estarán vigentes los nuevos estatutos priistas, renovados en agosto anterior, y en los que se estableció el lenguaje de la paridad y el compromiso de inhibir la violencia política de género.

Y es que las parlamentarias del PRI están orgullosas, y con razón, de haber concretado en este sexenio la ley de paridad que obliga a la igualdad en la representación política.

Por supuesto que el movimiento feminista y mujeres de todos los partidos contribuyeron a empujar ese reconocimiento. Pero también es innegable que la citada ley se concretó porque Enrique Peña tomó el asunto en sus manos y así lo impulsó mediante una iniciativa presidencial.

Esta peculiaridad priista tiene dos expresiones inexistentes en las ofertas de Morena y de los partidos que conforman la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano).

Por un lado, el ONMPRI cuenta con la denominada Escuela Nacional de Mujeres Priistas que ya tuvo su primera generación de egresadas en cursos destinados a entrenar en serio a las futuras profesionales de la política.

Esto marca una ventaja estructural con los partidos de la oposición que si bien abanderan las reivindicaciones a favor de la equidad de género, carecen de espacios de formación relevantes para sus militantes.

La otra ventaja de la campaña del PRI tiene qué ver con las integrantes mujeres que forman parte del primer círculo del candidato Meade.

De entrada, el abanderado ha incluido a dos legisladoras en el equipo de sus voceros: la diputada Mariana Benítez, también dirigente del ONMPRI, y la senadora Ana Lilia Herrera.

Esta semana, además, se incorporó al cuarto de guerra la ex subsecretaria de Hacienda, Vanessa Rubio, y en el área de comunicación estratégica destacan Alejandra Sota y Alejandra Lagunes.

Sin dejar de mencionar la relevancia que en la campaña de Meade tiene su esposa Juana Cuevas.

Así que tanto por estructura, contenido, agenda y personal, el candidato del PRI luce muy bien apertrechado en el tema de género.

Se trata de características muy importantes, modernas y significativas en una elección tan competida como la que viene y en un país donde la guerra electoral tradicionalmente ha quedado en manos de un club de Toby.

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