«COLUMNA INVITADA»: Las encuestas y la futura elección presidencial

Lecciones del pasado.

Hay quienes piensan que las encuestas de hoy son predicciones del futuro. Estamos a cinco meses de la elección presidencial. Escucho tres tipos de comentarios en torno a las encuestas. Por un lado, están los escépticos, quienes dicen que las encuestas nunca atinan los resultados; por otro, los devotos, quienes creen que las mediciones son un espejo anticipado de las elecciones; y los terceros, quienes sostienen puntos de vista interesados y usan las encuestas como parte de su propaganda.

Los primeros no quieren saber nada de las encuestas; a los segundos, cualquier medición les parece bien, cambian de opinión cada vez que escuchan una nueva; y los interesados seleccionan las encuestas que les son favorables e incluso, hablan de algunas que sólo ellos conocen.

A efecto de ser más cautos es útil ver cómo se han comportado las encuestas en las últimas dos elecciones.

Veamos: en las encuestas publicadas entre noviembre de 2005 y enero de 2006, al principio de la competencia electoral, el promedio de los resultados de los principales contendientes, daba una ventaja de casi siete puntos a Andrés Manuel López Obrador, de la Coalición por el Bien de Todos, sobre Felipe Calderón Hinojosa, del PAN. Roberto Madrazo, de la Alianza por México, estaba casi 10 puntos debajo del blanquiazul.

Estas cifras, en comparación con los resultados de la elección de julio de 2006, muestran la siguiente diferencia: Calderón subió 9.5%, López Obrador 2%; en tanto que Madrazo bajó 2%. Entre el primero y el segundo lugar, los puntajes variaron, en el tiempo que transcurrió entre la la primera medición a la elección, casi 8 puntos. Destaca el rápido crecimiento de Calderón y el lento de López Obrador.

Para la elección presidencial de 2012, el promedio de las encuestas entre noviembre de 2011 y febrero de 2012 era: Enrique Peña Nieto, del PRI, 47%; López Obrador, de la izquierda, 24%; Josefina Vázquez Mota, del PAN 27%.

La diferencia entre este promedio y el resultado de la elección fue la siguiente: Peña Nieto perdió 9 puntos, López Obrador ganó 7 y Vázquez Mota perdió 1.5. La pérdida de Peña Nieto y lo que ganó López Obrador, acercó al candidato de la izquierda a menos de siete puntos. Lo que refleja que la variación entre el primero (EPN) y el segundo lugar (AMLO) fue de 16 puntos.

De estas comparaciones vemos que la variación entre las mediciones de inicio de campaña y la elección, entre el primero y el segundo lugar, fue muy grande tanto en 2006 como en 2012. El rango en un caso fue de 8 puntos y en el otro de 16. La volatilidad puede ser muy grande o… enorme. Por lo tanto, no es predecible, a cinco meses de las elecciones, hacer predicciones.

Para la elección 2018, entre el 23 de noviembre de 2017 y enero de 2018, se han publicado cinco encuestas importantes: Parametría, Mitofsky, Reforma, GCG y El Universal. El promedio de éstas es: López Obrador, 29%; Ricardo Anaya, 21%; José Antonio Meade, 18%; Margarita Zavala, 8.2%; y Jaime Rodríguez, 3.4%.

La diferencia entre el primero respecto del segundo y del tercero, es aproximadamente de diez puntos. Según los precedentes de las elecciones de 2006 y 2012, diez puntos son remontables. Además, el actual 28.88 de López Obrador no parece muy relevante si consideramos que había comenzado con 34 puntos en 2006 y Peña Nieto con 47.6 puntos en 2012. Esto significa que los punteros empiezan con una ventaja que no puede considerarse irreversible.

Para 2018 el panorama es muy diferente respecto a 2006 y 2013, por la fragmentación de las preferencias. El puntaje de los candidatos rezagados es muy elevado en comparación con las elecciones anteriores. En 2006 y 2012 estos candidatos comenzaron las campañas con un porcentaje aproximadamente de un punto. Ahora comienzan con 8.2 (Margarita Zavala) y 3.4 (Jaime Rodríguez) puntos respectivamente. Es decir, suman 11.6%. En caso de que declinen, tampoco es fácil saber cómo se comportarán sus seguidores. No habrá transferencias simples. Por ejemplo, si Zavala renuncia a su candidatura, ¿a dónde irán sus seguidores? ¿Con López Obrador por el voto anti-PRI? ¿con el PRI por el voto anti-AMLO?

La competencia apenas comienza y las campañas están diseñadas, precisamente, para modificar las tendencias ya existentes. Grandes recursos económicos y organizacionales se destinarán a este propósito.  No sería extraño que lo logren. Por lo tanto, no es momento de predecir ni de escuchar a los profetas.

 


Jorge Federico Márquez Muñoz. Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Doctor en Ciencia Política, ganador del Reconocimiento Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Docencia en Ciencias Sociales. (2012) y es autor, entre otros, de los libros: Envidia y Política en la Antigua Grecia, Más allá del Homo Oeconomicus y las Claves de la Gobernabilidad.

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