«CONOCIMIENTO ES RESPETO»: No es con quién te tomas la foto o el video

En el proceso electoral de 2018 la caballada está de plano anémica y pésima, sobre todo en lo que se refiere al panorama y posibles oportunidades de respeto y /o desarrollo que pudiéramos tener la gente de la comunidad LGBTTI en el futuro inmediato, después del 1 de julio.

Cuando no somos motivo de polémica y rechazo, podemos también ser botín de quienes, a ultranza, buscan en este año conseguir votos a cualquier costo; incluidas van las ridículas campañas, las inter acusaciones, el sumar porros y delincuentes a sus equipos de campaña o que nos demuestren, con actos casi milagrosos,  o “contra natura” (dirían los puristas), que el agua y el aceite en la búsqueda del hueso político: sí se juntan.

La noticia sobre nuestra incomoda presencia para los políticos, la comenzó dando la impresentable independiente Margarita Zavala, quien fue evidenciada en su homofobia espontanea cuando una familia lesbiana, quiso tomarse foto con su hijita y con ella. Mejor no porque “eso sí es distinto” dio la emula de Felipín y tratando de evitar la grabación de video.

Por su parte “No tanto así” les dijo el priista Meade a activistas que le pidieron tomarse una foto con una bandera arcoíris que representa la diversidad, aunque después aseguró que “respeta totalmente la diversidad”. No basta con su respeto señor abanderado priista.

Asimismo y ya “encanchado”, AMLO invitó a pasar al escenario a la activista Diana Bayardo Marroquín que exigía en un acto político propuestas y acciones reales a favor de la comunidad gay, le levantó la mano y se comprometió a que habrá cero discriminación cuando Morena gobierne México bajo su batuta.

A los de Encuentro Social casi les da chorro, pero recordaron casi de inmediato la capacidad infinita del Peje de comprometerse con todo, que es igual a nada.

Por último, Ricardo Anaya declaró en una entrevista que le hicieron en Enfoque Noticias, que él no hará nada con respecto al matrimonio igualitario, el cual ya está avalado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero le falta el viacrucis de recorrer en muchos estados de la República, que a la hora de no cumplir la ley, si son plenamente independientes de la Federación.

Vale la pena recordar aquí que AMLO, su archienemigo, está dispuesto a someter a consulta en todo el país el echar para atrás este logro alcanzado para el ejercicio pleno de nuestros derechos humanos y ciudadanos.

El joven Robín Frentista también añadió que él está en contra de cualquier tipo de discriminación lo que sea que eso signifique para él, excepto la discriminación ejercida  contra otros posibles candidatos del Frente o sus correligionarios panistas.

Reaccionan ensayados o prevenidos, ante un posible “cuatro” político que les pudieran poner sus adversarios, recordemos en su momento que al mítico Cuauhtémoc Cardenas, en alguna de sus campañas, llegaron en Veracruz en un restaurante a apoyarlo un grupo de bellas chicas transexuales para tomarse la foto. Lo anterior, sabemos, fue un planeado acto de propaganda negra, la cual podemos abordar en otro momento.

Lo cierto es que ninguno de ellos o ellas, tienen una propuesta política para la protección, pleno respeto a los derechos o políticas de apoyo para una minoría como la nuestra, es si, para ninguna minoría. ¿Por qué? Porque no son estadistas, son políticos y hay una gran diferencia.

El estadista actúa, piensa y se compromete por el Estado en su conjunto y entiende también y muy claramente su papel fundamental de proteger y apoyar a las minorías. Por su parte, un político piensa, antes que nada, en su beneficio personal, y en este caso en la rentabilidad política.

En otra publicación señalé por ejemplo, la intentona obvia de Enrique Peña Nieto, de quitarle presión a su malhadado gobierno, lanzando una iniciativa para el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBTTI y en específico de los derechos de los transexuales, sabiendo que sin el cabildeo específico, anticipado y bien realizado, sería rechazada. No le importó al hombre de los copetes y los desaciertos lingüísticos, literarios o geográficos, por unos días se convirtió en paladín de la causa lésbico gay… y hasta ahí.

Todo lo anteriormente descrito me permite declarar, sin temor a equivocarme: no es con quien nos tomemos la foto, es quién se compromete o propone verdaderos planteamientos, estrategias políticas, acciones o iniciativas hacia nosotros.

Que esto ocurra implica que volteemos por ejemplo, a ver Australia donde el gobierno dio una auténtica batalla por el reconocimiento al matrimonio igualitario, pese a una dura oposición de australianos con mentalidad que desciende sin evolución del mono, apoyada por el catolicismo pederasta a ultranza.

O a Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá, impulsando leyes para la protección de las personas transgénero.

Lo demás, lo ofertado por nuestros políticos de pacotilla y sus seguidores sólo nos hace recordar aquella canción de Daniela Romo “prometes y prometes y luego me prometes y nada”.

 

 


Alicia Guerrero. Es mercadóloga y comunicóloga, orgullosamente mujer trans en proceso de cambio. Ha dirigido diversos organismos gremiales de ambos rubros. Actualmente es asesora en estos temas así como de equidad de género, combate a la violencia y empoderamiento femenino.

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