«DESDE WASHINGTON»: Fuego y furia: Dentro de la Casa Blanca de Trump

“…un cuento contado por un idiota,
lleno de ruido y furia,
que no significa nada”.
Macbeth (Acto 5, escena 5)

Si todavía quedara alguna sospecha de que el príncipe Hamlet sólo fingía demencia, el libro “Fuego y Furia” la despejará para siempre: Donald Trump es lo que parece. Lo peor de todo es que no hay “método en su locura”. La improbable lección “política” que deja leer el recuento de la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos es que la mejor manera de lidiar con el hombre más poderoso del mundo es halagándolo, o cuando menos “siguiéndole la corriente”.

La primera gran revelación del libro es que ni Trump, ni nadie de su equipo, se imaginaba que podía ganar. No que esto fuera mal visto por ellos, sino al contrario: todos tenían un plan B. Su eficiente jefa de campaña, Kellyanne Conway veía un futuro brillante como comentarista de medios conservadores y hasta el que parecía más empeñado en la victoria, Steve Bannon, sabía que podía regresar triunfante a Breibart News y erigirse como el líder indiscutible del Tea Party. Pero, sobre todo, Melania, quien estaba aterrada ante la perspectiva de convertirse en Primera Dama, estaba ansiosa por volver a Nueva York y criar a Banon, su hijo, lejos del implacable escrutinio publico.

De hecho, sólo así se podría explicar que—aunque ahora lo niegue—fue el propio Trump, quien buscó al autor Michael Wolff para que registrara su historia como candidato. Wolff había realizado un perfil del magnate neoyorkino cuando ni siquiera había ganado la nominación del partido Republicano. Que el articulo hubiera sido encomendado por la revista de entretenimiento The Hollywood Reporter habla de la percepción de Trump como una figura del espectáculo que como un contendiente serio. Wolff  había escrito en 2008 una biografía de Rupert Murdoch, y a Trump, como vemos en un pasaje del libro, le interesaba sobremanera quedar bien con el magnate de las telecomunicaciones australiano.

Trump siempre lo había admirado y, seguramente pensando en que su carrera como figura de la televisión cuando llegara su inevitable derrota, la cercanía de Wollf con Murdoch le seria de gran ayuda. Tan no se creía Trump su victoria, que al día siguiente de la elección seguía con esa mentalidad. Cuando al primer besamanos acudieron algunas de las figuras mas poderosas de Estados Unidos, Trump no podía ocultar su nerviosismo porque no llegaba  Murdoch, quien nunca apareció. El futuro mandatario incluso pasó la humillación de que lo dejara plantado como novia de pueblo, aunque insistía con sus visitantes en la torre Trump que no se fueran porque “ya no tardaba en llegar Rupert”.

Rupert, por cierto, es uno de los muchos a los que cita Wolff que se refería en privado a Trump como un estúpido. Wolff dice que entrevistó a por lo menos 200 personas (incluido el mismo Trump) para escribir el libro y que tiene las grabaciones (aunque dijo que no las daría a conocer). Aunque todos en la administración Trump han negado que hayan confiado tanto a  Wolff, la verdad es que  el periodista pudo hábilmente ganar acceso haciéndole creer al entonces pre-candidato que era su incondicional.

Cuando alrededor de las 8 de la noche del 2 de noviembre de 2016, la tendencia en las elecciones se había vuelto irreversible dándole el triunfo a Trump, su reacción (según Wollf) fue, primero, de incredulidad; luego, de estupefacción y horror; para finalmente pasar (en cuestión de minutos) a la plena convicción de que su triunfo era merecidísimo y que nadie mejor que él para conducir las riendas de Estados Unidos. El problema es que no tenia ni siquiera un equipo de transición, ni la menor idea de cómo se debía administrar un país. Lo que sigue en la narración es una carrera de locos para asegurarse de que el grupo de improvisados pudiera ponerse al día en cuestiones básicas.

Además de su proverbial ignorancia, “Fire and Fury”, muestra a Trump como un flojo, con un muy limitado ciclo de atención. Cuando un asesor le trata de dar un curso rápido sobre la Constitución, Trump sólo aguantó que le explicara hasta el cuarto articulo. El único que parecía tener una visión clara de hacia donde se debería conducir al país era Bannon, quien veía cumplirse su sueño de destruir al Estado dentro del Estado. Sin embargo, aun con su clarísima agenda ideológica, Bannon tampoco tenía los menores dotes organizacionales. El manejo de los asuntos a su cargo era tan desaseado como su apariencia física.

Pronto, el vacío de liderazgo, la mezcla de personalidades tan disímbolas y la lucha por los cotos de poder, dieron lugar a riñas que incrementaron la disfuncionalidad de la administración. Más que una Casa Blanca maléfica donde se planea un portentoso control mundial, lo que revela el libro es una inconcebible incompetencia. ¿Qué tanto será verdad todo lo que revela Wolff? Quizás nunca lo sabremos, pero sino como documento histórico,  “Fire and Fury” se puede leer como una novela de Harold Robbins, llena de pasión, lujos, intriga, sexo y ambición.

 

 


Anne Wakefield. Crítica de cine para AARP, la organización no gubernamental más grande de EU, que cuenta con 47 millones de miembros y es parte del Comité de Selección del Festival Internacional de Cine de Morelia y corresponsal de Formato 21. Antes de mudarse a Washington, DC, en el año 2000, trabajó como reportera, conductora y crítica de cine en Televisa y en el Instituto Latinoamericano de Televisión Educativa (ILCE), radio y revistas. En 2002 participó como conductora del primer noticiario de Telemundo en la capital estadounidense.

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