«EL ARCÓN DE HIPATIA»: A 25 años de las Muertas de Juárez, #NiUnaMás

Tu nombre fue Alma Chavira Farel. El 23 de enero de 1993 fue encontrado tu cuerpo sin vida. Tenías tan solo 13 años cuando fuiste brutalmente ultrajada y asesinada en Ciudad Juárez, Chihuahua. Ese crimen, del que nunca se hizo justicia, dio inicio a un fenómeno que dio la vuelta al mundo con el nombre de “Las Muertas de Juárez”.

Fuiste así la primera víctima de centenares de asesinatos en los que confluyen causas multifactoriales, pero que tienen un elemento en común: las víctimas son mujeres.

A 25 años de tu muerte, la espiral de violencia resulta abrumadora. De acuerdo con el Atlas de Género, 62.77 por ciento de las mujeres mayores de 12 años ha sufrido de violencia física a lo largo de su vida. Guerrero concentra el mayor número de homicidios de mujeres, con 12.79 por ciento.

En un lapso de diez años comprendidos de 2007 a 2016 fueron asesinadas 22 mil 482 mujeres en las 32 entidades del país, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Estamos hablando de que, en promedio, cada cuatro horas se mató a una niña, joven o mujer adulta, con signos de mutilación, asfixia, degollamiento, quemaduras, apuñalamiento o impactos de bala.

Esta violencia nos tuvo que abrir los ojos desde que tú la sufriste: no hay lugar seguro ni código moral que nos proteja.

Ha pasado un cuarto de siglo de tu tragedia, y los mexicanos aún no aprendemos. En los últimos días vivimos los feminicidios de Mara, ultimada tras abordar un Cabify al salir de una fiesta, y de escorts muertas a manos de clientes. En todos esos casos no faltaron las “buenas conciencias” que afirmaron que ellas mismas “se lo buscaron”.

Y hay más. ¿Qué respuesta existe para que tres hermanas, niñas de entre 10 y 12 años, fuesen violadas y una estrangulada mientras dormían en su casa? ¿Qué hizo mal Valeria, la niña de 11 años que su papá resguardó de la lluvia en una camioneta de transporte público, y que terminó abusada y asesinada por el conductor?

Siete de cada 10 adolescentes desaparecidas en el país son mujeres. En cuatro años, de los 57 casos registrados en 2010 se pasó a 612 en 2014, un incremento de 974 por ciento, de acuerdo con el director de la Red por los Derechos de la Infancia en México, Juan Martín Pérez García. ( Proceso 02-24-2017)

Y a 25 años de tu muerte, Alma, aun no sabemos quién te arrebató la vida. Se han publicado varios libros y reportajes donde tu muerte y la de muchas adolescentes más fueron cubiertas para saciar morbos, no para lograr justicia. En varios textos se dieron a conocer detalles escabrosos, a veces incomprobables, que contrastaban y dejaban de lado las recomendaciones de instancias internacionales que señalaban la causa real de tu muerte: la violencia de género.

Eso pasó a segundo plano, ya que estamos empantanados en diatribas que poco aportan: si decir “Las Muertas de Juárez” es demeritarlas o no. Si contamos como víctimas de esa violencia a las chicas encontradas en Campo Algodonero o si se incluye a todas las asesinadas en aquel momento. Como si a tu mamá o a la de las otras jóvenes asesinadas eso les diera un consuelo.

Hoy, Alma, deberías ser una mujer plena de 38 años, no el punto de inicio de esta carrera de muerte. Poco hemos aprendido. Tu voz, como la de tantas otras, fue acallada.

Siete mujeres al día despiertan para no ver un día más. Así como te ocurrió a ti, han pasado los años y nos siguen agrediendo, violentando, desapareciendo y matando. No importa si somos madres, hijas, novias, empleadas de maquiladoras, profesionistas o trabajadoras sexuales.

Al final, somos mujeres. Y por ti, Alma, el reto que nos queda por delante es seguir vivas este 2018 y seguir luchando. #NiUnaMas es el grito que no debemos callar.

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