«CEREBRO 40»: Chiapas mágico

Ya en el aeropuerto de Villa Hermosa Tabasco, esperando para abordar el avión que nos llevará de nuevo a la Ciudad de México y a la realidad, busco un espacio, un silencio para recapitular todo lo vivido, quiero hacerlo aún de este lado, del sur de este país, en donde México empieza a llamarse México, todavía cerca de lo que fue nuestro viaje familiar a Chiapas, un viaje que planeé y anhelé por muchos años y esa tal vez sea la parte más romántica de todo esto.

Cuando vine la primera vez a Chiapas, hace más de 20 años seducida por la aventura de conocer uno de los estados más bellos y emblemáticos del país y por supuesto en ese tiempo cede del movimiento zapatista que tanto llamaba mi atención, decidí que quería volver, que quería volver muchas veces con cada persona que amara. Pasó el tiempo y me convertí en madre y siempre supe que quería hacer este viaje, pero que tenía que esperar al momento óptimo.

Casi siempre he sido mamá soltera, francamente no me visualizaba cuidando a tres niños pequeños de cada escalón, de cada piedra, de cada rayo de sol, mis hijos son ahora adolescentes, se los mencioné muchas veces aun cuando no notaba ningún entusiasmo de su parte, me lo propuse, ahorrar, cotizar, cuidar hasta el último centavo para lograr mi propósito, y por fin el día llego, hace 5 días aterrizamos mis hijos y yo en Chiapas, yo muy emocionada, ellos con la curiosidad característica de un adolescente: ¿En dónde hay WiFi? En ningún momento pensé que este viaje no los fuera a enloquecer, pero preferí que Chiapas los fuera conquistando poco a poco como lo hizo conmigo hace 20 años.

Y así fue, nuestra primera parada, el obligatorio Cañón del Sumidero hacía mucho frío, fuimos la primera embarcación del día, aunque tengo muy buena memoria temía que no los impresionara tanto como a mí, que no hubiera tantos cocodrilos o el “Árbol de Navidad” no fuera tan hermoso como yo lo recordaba, pero sucedió todo lo contrario, el Cañón nos recibió con todo su esplendor y magia, más bello e imponente que nunca, limpió, verde, regalándonos visiones oníricas, quienes lo conozcan me darán la razón, hay momentos en el recorrido en los que es imposible no retener la respiración.

Y así fue con todo, sucedió con las Cascadas de Agua Azul y con las Comunidades Indígenas, con cada una de las zonas arqueológicas que visitamos, haciéndonos sentir tan impresionados por la grandeza de la cultura Maya como orgullosos de la belleza de nuestro país, Chiapas es un estado que lo tiene todo y no es por nada, pero creo que esta fue la mejor temporada para visitar, como buena flor de pavimento no soy muy tolerante a la humedad y a los mosquitos. De cada momento podría escribir una historia completa, de cada paisaje, de cada sonrisa de los niños que se acercaron a nosotros para vendernos alguna artesanía. Nada nos quedó a deber, paisajes, biodiversidad marina y silvestre, música, historia, arte, pensaba yo en cada momento en los orgullosos chiapanecos, en Jaime Sabines, en Rosario Castellanos, en tantos poetas y artistas que ha dado esta tierra mágica, resulta muy fácil entender tanta inspiración y sensibilidad.

Me acordé también de un anuncio comercial de la Secretaria de Turismo que salía hace muchos años en la televisión, en el que varias señoras (como de mi edad) platicaban en un café sobre sus vacaciones en San Antonio o Europa y una comentaba que ella había ido a Chiapas, todas le preguntaban incrédulas qué había hecho en Chiapas, ella respondía: nada. Pero cerraba los ojos y evocaba los paisajes, la comida, la música y las sensaciones vividas. Así estamos nosotros, no hicimos nada, e hicimos todo.

Vimos, escuchamos, sentimos, comimos, vibramos, entendimos, conectamos, hay pocas palabras en el diccionario que definan un lugar tan mágico, hay solo una recomendación, si no conocen Chiapas, no dejen que se los platiquen, vengan a vivirlo, nos lo merecemos porque es nuestro país y nuestro país nos merece.

 

 


Bárbara Lejtik. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, queretana naturalizada en Coyoacán. Me gusta expresar mis puntos de vista desde mi posición como mujer, empresaria, madre y ciudadana de a pie. @barlejtik

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