«ACTOS DE PODER»: Chihuahua, ¿por ahí viene la tormenta?

El mediodía del lunes ocho, Javier Corral denunció que el gobierno federal “castigó” a Chihuahua, estado que gobierna, con represalias que pegan en el erario estatal

El panista aseguró que la investigación por corrupción de su antecesor, César Duarte, y con la captura del ex secretario General Adjunto del CEN del PRI, Alejandro Gutiérrez (acusado de peculado por 250 millones de pesos), la secretaria de Hacienda dejó de enviar 779 millones de pesos para programas sociales.

Ante esta acusación, Hacienda respondió en un comunicado que los recursos destinados a las entidades, en este caso Chihuahua, se han entregado en tiempo y forma.

Este conflicto se inscribe en el proceso electoral en marcha para elegir Presidente de México.

El PRI, por medio de su presidente nacional, Enrique Ochoa y del coordinador de la campaña presidencial, Aurelio Nuño, salieron a descalificar al gobernador Corral. El primero acusó que la acción penal en contra del ex funcionario priísta es netamente electorera. Nuño fue más allá y denunció que a Gutiérrez se le tortura con fines electorales.

El tono poco comedido de los políticos son el mejor ejemplo de cómo será el 2018 mexicano: injurias, acusaciones, descalificaciones, guerra sucia, pues.

Corral debe asegurarse de que a Gutiérrez Gutiérrez se le trate con toda dignidad durante su proceso. El gobernador panista ha dicho que la investigación es seria, pulcra y transparente. Por salud pública debía demostrarlo.

Y los priístas Ochoa y Nuño deberán comprobar las acusaciones en contra de Corral.

Fehacientemente deben demostrar que el caso en contra de César Duarte y sus colaboradores – varios de ellos en la cárcel – que son al mismo tiempo acusadores del ex secretario General del PRI, además del ex presidente de ese partido, Manlio Fabio Beltrones y del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray de participar en los actos de corrupción.

Acusar al adversario de usar la justicia con fines electorales es un recurso muy gastado en la política mexicana, aunque así esté sucediendo; pero la denuncia de tortura no debe ser un simple enunciado que se quede en declaración de prensa.

Así, pues, Corral debe transparentar el juicio contra Duarte y sus presuntos cómplices, y Ochoa y Nuño deben demostrar que el gobernador panista armó un caso con fines electorales y que recurre a la tortura, física o sicológica, en contra de alguien que hasta que no tenga sentencia, debe ser considerado inocente.

La Letrina. Vaya ocurrencia. Parece que los operadores de Andrés Manuel López Obrador están empeñados en hacerlo perder la elección de julio. En entrevista con Ciro Gómez Leyva, el ex gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo anunció que sería candidato de Morena, PT o PES. ¡En la Tuta! (como diría mi tocayo Belaunzarán) ¿Cómo es posible que, como dice Vallejo, se le invite a ser candidato de esos partidos?

¿En qué andarán pensando la presidenta de Morena, Yeidkol Polenvsky y el secretario de Organización Gabriel García? Ellos son los operadores políticos de López Obrador, quien dice que su partido es, ante todo, un referente moral. ¿Entonces por qué sus colaboradores más cercanos se empeñan en hacerlo quedar mal y en ponerlo en aprietos para dar explicaciones de algo que él dice no saber?

Sólo hay dos opciones para entender la invitación a Vallejo: alguien en Morena no entiende que para ser candidato de ese partido debe tener nulos antecedentes de corrupción o de plano quieren hacer perder a López Obrador.

Decían por ahí que la esposa del emperador no sólo debía ser decente, también tenía que parecerlo.

¿Vallejo está libre de toda sospecha?

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