«CUARTO PISO»: Bienvenido 2018

Les abrazo con el deseo de que este año traiga paz y felicidad a todos. Ojalá que los días y meses por venir, traigan más buenas que malas noticias en nuestro agitado, pero amado México.

Después de comidas, cenas, brindis, fiestas, posadas y festejos decembrinos, nuestro retorno a la realidad no será sencillo, porque el final del 2017 se tornó tenso y sangriento y el inicio del 2018 tiene sus detalles con incrementos en la canasta básica, gasolina, dólar, rondas de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la cuestionada Ley de Seguridad Nacional, entre otras, pero por encima de todo, la madre de todas, las elecciones, la del uno de julio.

Elegiremos Presidente de la República, 128 senadores, 500 diputados federales, 9 gobernadores, en 27 estados se renovaran los congresos locales y en 26 también los ayuntamientos. Tres mil 326 cargos de elección popular y ya le digo, el panorama no es nada halagüeño.

Todo lo que ocurra en el país será en torno al proceso electoral. Campañas políticas sucias, despilfarro de recursos, mentiras, demagogia, acusaciones y nadie moverá un dedo en el Congreso si no es con la intención de ganar votos.

Comienza un año y termina un sexenio. Otra vez a reinventar a México. Imposible no esperar que las cosas, ahora sí, cambien: que de verdad se combata la corrupción, que nadie goce de impunidad, que disminuya la violencia, que mejoren los salarios, que haya menos desigualdad y pobreza, que los diputados y senadores dejen de ser levantamanos. ¿Será mucho pedir?

Pero también como sociedad tenemos una tarea. Ser mejores ciudadanos, no fomentar la corrupción, vigilar y exigir a los funcionarios públicos que realicen bien su trabajo, señalar al corrupto para que sea castigado. Unirnos para no permitir más abusos.

Que el hartazgo y el mal humor social tengan una respuesta en las urnas.

Nos toca dejar de quejarnos y manifestarnos a la hora de elegir a quién queremos que nos gobierne.

Es verdad que las opciones son limitadas.

Pero no votar sería la peor decisión.

Bienvenido 2018.

Comentarios

comentarios