«MIRADA GLOBAL»: Reflexión navideña

Por fin llegó la Navidad.  Y digo por fin, porque para muchos llegar a esta fecha provocó un gran estrés emocional, físico y hasta económico. Independientemente del alto significado que para muchos tiene la celebración, como todo ritual, la Navidad sirve de momento de reflexión, de acercamiento con  la familia, del encuentro y reencuentro con amigos y seres queridos. Qué mejor que cuando se acerca la nochebuena se ofrecen  disculpas por algún mal momento y se hace un esfuerzo para abrir el corazón al perdón.

Tal vez por eso me gusta la navidad. No importa si somos muy creyentes o no, si ponemos árbolitos o preparamos cena. Se trata de esperar ese momento especial donde todos ponemos nuestra mejor cara, damos fuertes abrazos y expresamos nuestros mejores deseos. A no ser que la Navidad acabe en una gran borrachera -muy al estilo mexicano- siempre amanecemos hasta con mejor cara y ánimo.

Por mis años como reportera me hice demasiado pragmática a cualquier celebración y festejo. Dependía de emergencias periodísticas o de cubrir al compañero titular de un noticiero entonces, para ajustarme a todo tipo de rituales. No es una actitud de grinch frente a un acontecimiento como la nochebuena. Desde hace muchos años decidí poner en práctica el acercamiento familiar y con los amigos, sin esperar determinada fecha del calendario.

Siempre que puedo y que veo, como dije, el gran estrés que provoca a muchos el estar en todas las convocatorias pre navideñas, llámense intercambios, convivios, posadas… trato de transmitirle  al estresado,  el consejo que me dio la vida: no esperes fechas especiales para decir “te quiero”, “discúlpame”, “te doy mi apoyo”, “estamos unidos”, y todas aquellas expresiones que nos ayudan a solidificar las relaciones familiares y amistosas. Tal vez es una actitud resiliente después de haber vivido  por muchos años bajo el quehacer periodístico, ése que muchas veces desconoce de compromisos personales.

Se puede hacer cualquier día, pero ya que estamos, pues a hacer de la Navidad ese momento emotivo que una, que fortalezca el espíritu, que saque lo mejor de nosotros. Sí, los rituales son necesarios muchas veces para tratar de dar lo mejor  Pero ese esfuerzo debería de ser cotidiano. Abrir la mente y el corazón a las acciones de aprecio, amor y solidaridad deberían estar siempre presentes. Si necesitamos la magia de la navidad, pues adelante y ¡muchas felicidades a todos!

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