«DOLCE ÁLTER EGO»: Quinta palenque, quesos gourmet

No tengo duda acerca de que la tríada “queso, pan y vino” es más que suficiente para armar una reunión exitosa entre amigos.

Sentarse alrededor de una tabla de quesos –sin importar si son añejos, maduros, blandos o frescos–con una copa de vino en compañía de amigos es siempre una fiesta, aunque no haya algo que celebrar.

Pero hace poco que sí brindaba entre amigos, por una nueva etapa en la vida de una joven y querida pareja, probé un surtido de quesos artesanales hechos en el país que de verdad no le piden nada a los europeos que ofrecen las tiendas delicatessen.

Curiosa de su procedencia, supe que son distribuidos por Quinta Palenque, la representación en la CDMX de Productos alimenticios Oly, una empresa familiar de Guanajuato galardona a nivel internacional, con más de dos décadas elaborando quesos.

Mi primer acercamiento a las delicias Quinta Palenque fue a través de su “Tabla de quesos”, un producto que incluye 6 de sus variedades en presentación mini (50 gramos de cada una).

De verdad no hay a cuál irle. Una vez que se prueban, se desean todos, los que por supuesto están disponibles en tamaño estándar (entre 200-250 gr por pieza).

Manchego vino tinto. Queso de leche de cabra y cobertura color vino, de textura suave y algo pastosa. Se recomienda para gratinar o picar con uvas, higos y una copa de Merlot.

Port salut. Con corteza natural e interior semiduro, es un queso de cabra muy fácil de comer y empatar. De aroma y sabor suave, va muy bien con frutas, verduras crudas o simplemente cortado en cuadritos, como botana.

Manchego ahumado. Un queso tierno de cabra, entre picante y dulce, con poca sal. Va muy bien con pescados y camarón. También es apto para cocinar o como relleno de baguettes.

Manchego tierno de cabra. Muy bueno para usar en pastas, como la Alfredo. También empata con salsas de tomate.

Manchego tierno de vaca. El clásico que va con todo, se destaca por su frescura y sabor natural.

Madurado de oveja. El queso galardonado de Quinta Palenque con 6 meses de maduración, fue premiado con medalla de oro en los International Goat Cheese Awards de 2014. Es un gran queso con notas herbales que recomiendo disfrutar solo y muy despacito.

Además de estos quesos semimaduros y maduros, la marca cuenta con quesos blandos y frescos de cabra: al natural o con ceniza, hierbas finas, chipotle y jalapeño.

La intensidad de un queso de cabra va muy bien con ingredientes dulces y densos como el betabel, la calabaza y la miel.

Siempre quedo muy bien con mi “Ensalada de queso de cabra, betabel y berros”, pues el sabor fuerte y picante de este queso se equilibra de forma perfecta con la dulzura del betabel. Una pareja emblemática que hasta hace una década se servía en restaurantes de tres tenedores en forma de “soufflé de queso de cabra con helado de remolacha”. Pero las combinaciones son muchas.

Un tipo cenizo iría muy bien con pasta de ajo sobre una pizza. Al que trae jalapeño, lo mezclaría con un poco de crema de leche, cebolla y cilantro finamente picados para untar sobre pan con rodajas de tomate por encima.

La grasa y proteínas de los quesos atenúan un poco los taninos del vino, mientras que el pan o las galletas ayudan a limpiar el paladar. Sin duda el trío “queso, pan y vino” hace fiesta donde sea, y si es con elementos mexicanos de gran calidad, como los quesos de Quinta Palenque, el brindis va a nuestra salud y a la de la economía nacional.

Por el momento, la distribuidora no cuenta con una tienda o local en la CDMX, pero sí surte pedidos a domicilio (con Julio Fernández, al Cel: 55 17 98 67 27) por arriba de los 300 pesos. También ofrece canastas navideñas con una selección al gusto del cliente. Chequen la imagen adjunta con tabla de precios.

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