«CUARTO PISO»: Ocurrencias, campañas y una desdeñada ley

Con las fiestas decembrinas llegan también las atosigantes campañas rumbo a la elección del 2018.

Si no está preparado, no se preocupe, no hay manera de abstraerse de los casi 60 millones de spots que escucharemos y veremos en radio y televisión.

Mañana inician las precampañas y quizá vea o escuche algo novedoso e innovador, pero sin duda se tratará de un garbanzo de a libra.

Ya sabemos lo que les piden a todos los candidatos: sensibilizarse, ser más cercanos a la gente, tomarse selfies con quien se los pida, cargar niños, tomarse fotos con abuelitas, con indígenas, con campesinos, sonreír, no mostrar incomodidad, hablar sencillo, ¡ah! y prometer, prometer y prometer.

La campaña más atractiva será, como siempre, la oscura, la campaña negra, la que acusa, la que señala, la que exhibe los pasados, la que revela los presentes, la que no mata, pero mancha, esa de la que ningún partido ni ningún candidato se salva.

Del multimillonario derroche de recursos públicos, ni hablar.

Lo interesante y a ver cómo lo resuelven, es dirigirse, seducir y convencer al grupo mayoritario de votantes que no les interesa la política, algo cercano a los 40 millones de votantes potenciales.

¿Cómo conectar con esos millennials que si en tres segundos no les interesa algo buscan otra cosa?

En México hay 80 millones de personas activas en el ecosistema digital. 77 millones de ellos, lo hacen desde sus dispositivos móviles.

Además de la “madre de todas las elecciones” será sin duda la “elección digital”.

La Ley Electoral tiene tantas lagunas que ha permitido que algunos de los ahora precandidatos a la Presidencia de la República hayan comenzado a pautar sus spots en radio y televisión desde hace varios meses y en algunos casos desde hace varios años.

También ha permitido el uso de recursos ilegales sin que las autoridades electorales sancionen a los infractores.

La Ley laxa establece que los precandidatos únicos no podrán usar su imagen en spots o realizar spots públicos, solo encuentros con militantes de los partidos.

Ante ese obstáculo para placearse por el país, no es ninguna sorpresa que los partidos aprovechen la simulación para poner al personaje que sea para fingir competencia y permitir que conozcan a sus candidatos, menos a quien ya recorrió el país tres veces.

Pero como la Ley siempre se presta, sin duda se promocionarán, con una leyenda que diga “este mensaje va dirigido exclusivamente para los militantes de tal o cual partido” o llamen a votar por su candidato sin mencionar su nombre.

 

Ya también nos sabemos ese cuento de subir una campaña y vulnerar la Ley hasta que la autoridad obliga a bajarlo, pero lo dicho, dicho está.

Por lo pronto a los aspirantes les han prohibido aparecer en spots desde el pasado 8 de septiembre. Los han restringido para contratar espacios en medios de comunicación escritos, radio, televisión, espectaculares y redes sociales.

Pero esa mal llamada “cancha pareja” no más no ha funcionado. Le dan la vuelta a la desdeñada Ley Electoral.

Hay quienes piensan que está podría ser una elección de altura. Se ve difícil cuando alguien que no sabe perder, va perdiendo, se agarrara de donde sea para denostar a otro. Eso ha pasado siempre y no dejará de ocurrir.

Los ataques han comenzado, las descalificaciones y las declaraciones desatinadas. Ojalá no lleguen a las terribles campañas de odio.

Para como están las cosas, lo que hace falta son propuestas sólidas y realizables para enfrentar los problemas que hay en el país y no ocurrencias baladís, como las que ya empezaron.

 

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