«EL RING DE LOS DEBATES»: Lo que (ya no) callamos las mujeres

Este año, la revista Time nombró como Persona del Año a The silence breakers (“Las que rompieron el silencio”).

A quienes, sin importarles los señalamientos, las críticas y hasta el repudio, fueron capaces de dejar de callar, compartieron y denunciaron públicamente sus historias de acoso y abuso sexual, además de dar nombre y apellido a los responsables.

En la portada de la revista que comenzó a circular este mes aparecen cinco mujeres (Ashley Judd, Susan Fowler, Adama Iwu, Taylor Swift e Isabel Pascual), quienes representan el movimiento #MeToo (#YoTambién) que ha promovido a que millones de personas en el planeta compartan sus experiencias personales en redes sociales.

Los mensajes en Twitter, Instagram y Facebook comenzaron a multiplicarse gracias a la convocatoria de la actriz y activista Alyssa Milano quien, motivada por una amiga, tuiteó: “Si has sido acosada o abusada sexualmente escribe ‘yo también’ en respuesta a este tuit”.

El hashtag fue retuiteado casi un millón de veces en sólo 48 horas. Sin embargo, la creadora del movimiento #MeToo fue Tarana Burke hace ya una década. Con él pretendía despertar conciencia sobre la violencia sexual.

¿Cuál es la historia detrás de cada una de esas mujeres que retratan esos abusos? La actriz Ashley Judd fue una de las primeras en denunciar al todopoderoso productor de Hollywood, Harvey Weinstein.

Judd no aceptó el acoso del productor que, en 1977, la trató de obligar a mantener sexo con él. Ella rompió el silencio y denunció ante sus conocidos el abuso de Weinstein. Con sorpresa observó que esa “táctica” era un “secreto a voces” en la llamada Meca del Cine. Sin embargo, reconoció que en esa época era muy difícil exponer públicamente estos hechos. “No había un lugar para nosotras para denunciar estas experiencias”, afirmó Judd a la publicación.

Otra famosa que aparece en la portada de la revista es la cantante Taylor Swift quien denunció al DJ David Mueller por meterle la mano bajo la falda. “Pensé que si él fue lo suficientemente descarado como para agredirme, imagina lo que podría hacerle a un artista joven y vulnerable si tuviera la oportunidad”.

Susan Fowler compartió en un blog personal las experiencias de acoso que había vivido como ingeniera de Uber, lo que dio origen a una investigación de la compañía privada de transporte que acabó con el despido de 20 sujetos.

Por su parte, Adama Iwu publicó una carta abierta que firmaron 147 mujeres sobre el acoso sexual que sufren en California, lo que también permitió que se abriera una investigación sobre este tipo de violencia machista.

La otra mujer que ocupa un espacio principal en este número de Time es Isabel Pascual. Una mexicana que trabaja en California en un campo de cultivo para la recolección de fresas.

Fue ahí, en su lugar de trabajo, donde sufrió las primeras agresiones que luego se repitieron en su casa. Ella no podía denunciarlo pues el sujeto amenazó con matar a sus hijos. Pese a ello, en noviembre pasado, se atrevió a alzar la voz.

Pascual y decenas de trabajadoras agrícolas marcharon por las calles de Hollywood para expresar su solidaridad con todas esas famosas que rompieron el silencio y, por supuesto, para hablar por todas aquellas minorías que padecen este mismo acoso.

Pero imaginemos de qué tamaño es el miedo a sufrir represalias por denunciar estas actitudes que Isabel decidió mostrar su rostro públicamente, pero la propia revista decidió darle ese seudónimo y mantener su verdadero nombre en secreto.

“Me sentía desesperada. Pero gracias a Dios, mis amigos en los campos de cultivo me apoyaron. Entonces me dije que era suficiente. Perdí el miedo. No me importa si me critican. Puedo ayudar a otras personas que pasan por lo mismo”, declaró a la publicación.

Pero ojo: la revista también da voz al testimonio de acoso de algunos hombres. Es el caso del joven director Blaise Godbe Lipman, que acusó a un agente de agredirlo sexualmente cuando tenía 18 años. Varios hombres han denunciado también haber sido víctimas de abusos de personas influyentes como el actor Kevin Spacey y el director de la Metropolitan Opera, James Levine.

Ojalá que el movimiento #YoTambién siga teniendo eco en todas partes del mundo y provoque que cada vez más mujeres y hombres rompan el silencio para denunciar estos abusos y acosos. Esa es la fórmula más efectiva para acabar con estas prácticas. Enhorabuena a todas y todos lo que han logrado romper el miedo para dar nombre a los acosadores. Si denunciamos, avanzamos.

 

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