«CUARTO PISO»: ¿Candidato incómodo?

No será fácil para José Antonio Meade.

Resulta que las alabanzas de Luis Videragay hacia José Antonio Meade, filtradas a los medios de comunicación, no despistaron a nadie. Ni siquiera matizaron esta nueva versión del dedazo, perdón del destape.

La edición del video atiborrada de adulaciones no dejo margen de error. Una vez más Videgaray tomó la batuta y allanó el camino para alinear las decisiones del presidente.

Así como quería el jefe, el día 27, su número cabalístico, le dio la bendición a José Antonio Meade, a quien hace meses le habían abierto no solo las puertas, sino hasta las ventanas del partido.

Es cierto que en algún momento muchos creyeron que la aclamación de Videgaray era una especie de beso del diablo. Pensaron que se le adelantó a quien decide, quién, cómo, cuándo y dónde. El dedazo es de quien lo trabaja y el destape también, sino ¿dónde habría quedado una de las únicas decisiones del presidente?

Ese día, 27, Mead Kuribreña llamado con cuidado por los priistas, “aspirante a la precandidatura del PRI a la Presidencia de México”, se convirtió en “trending topic”.

En las redes se leyó de todo, se activaron los opositores, pero también los apoyadores que ya tenían listos hasta videos con la trayectoria del 5 veces secretario durante los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto. Total, la Ley Electoral no impide que los usuarios de las redes lo hagan, no son actos anticipados de campaña.

Ese día revivimos “la cargada”, de hace décadas. Los aplausos, porras, matracas, banderines, mantas, vítores y hasta batucada de los sectores obrero, campesino, popular y territorial, así como de las organizaciones de jóvenes y de mujeres del PRI.

Fue una competencia de halagos, como si Videragay no hubiera dicho todos. A pesar de haber sido sorprendidos por la decisión (de los pinos) de organizar de inmediato, ese mismo lunes por la mañana, la pasarela a los principales sectores, los priistas depositaron en Meade toda su confianza para retener la presidencia de la República.

Como es la tradición priista, la disciplina del primer día fue esencial. Todos los gobernadores priistas, senadores, diputados, en fin, todos los priistas con cargo, lo felicitaron y le refrendaron su apoyo aunque solo es simpatizante y no militante del PRI.

Veremos si la disciplina se mantiene y no hay fractura por los rebeldes priistas que no se han pronunciado, pero que sin duda, algo harán.

De los panistas, ya muchos le desearon éxito en su nueva aventura, como Francisco Cabeza de Vaca, gobernador de Tamaulipas o Ernesto Cordero, presidente del Senado, quien tuiteó: “Técnicamente es impecable. El PRI mandó su mejor carta”.

De López Obrador eran inevitables sus señalamientos al PRI, los mismos de siempre. Como si Morena fuera diferente a los demás, como si no fuera cuestionable que él será quien decida quienes son los candidatos de su partido.

Habrá que ver cómo se dan las cosas en el “todavía” existente Frente Ciudadano por México y si eligen a sus candidatos democráticamente o también por dedazo (como lo hacen todos los partidos), como se avizora, si es que no pasa pronto a mejor vida.

No será fácil para José Antonio Meade, no es priista con credenciales, pero es el candidato de un partido donde la corrupción, la impunidad y la falta de rendición de cuentas han sido su talón de Aquiles.

México vive su peor momento en el tema de seguridad y el presidente Enrique Peña Nieto terminará con calificación reprobatoria, de acuerdo con la última Encuesta Mitofsky, al cumplir cinco años en el cargo.

Solo el 26 por ciento de los mexicanos aprueba su gestión, así es, una cuarta parte.

El aspirante a precandidato como le llaman los priistas, sabe que cargará con todo lo negativo del gobierno y del partido.

Por lo pronto sus dos principales competidores Obrador y Anaya, ya lo descalificaron. Él no entró al ring, los dejo hacer round de sombra.

Sin embargo, ¿podrá José Antonio Meade deslindarse de un partido desprestigiado? Porque él sabe que ante tal escenario no basta con ser un buen candidato.

El domingo, veremos si los priistas enseñan el musculo, cuando Meade se registre ante su partido o veremos si la nota la ganan los rebeldes priistas haciendo alarde a su derecho de pataleo.

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