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«A LO QUE VOY»: Subestimar al ciberdelincuente

26 octubre, 2017

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“¡Cibernético!”, ¡wow!, se parece a la caricatura de los Supersónicos o algo así.

Las personas comúnmente no tenemos ningún tipo de prudencia hasta que suceden las cosas. Aquí en México podemos estar viendo el peligro y no experimentamos en cabeza ajena, como cuando un crimen se comete en nuestras propias narices. No somos capaces de protegernos ni a nosotros mismos, ¿que no?, analice …

Muy lejana vemos la posibilidad de que seamos víctimas del delito a través de las nuevas tecnologías. Únicamente nos cuidamos de que no nos asalten en el automóvil durante la permanencia de un semáforo en rojo, cuando andamos en la calle, al momento de realizar operaciones bancarias, etcétera. Pero difícilmente nos vemos involucrados en un robo cibernético. A mí me abrió aún más los ojos la entrevista que hice al periodista especializado en temas de tecnología, Fernando Licona.

“¡Cibernético!”, ¡wow!, se parece a la caricatura de los Supersónicos o algo así … Se escucha quizá remoto, pero es la realidad actual. Mire, es muy probable que nunca haya escuchado el término fishing, que en su traducción al español es “pescar”, y sí, en la red nosotros (usuarios) representamos a unos inocentes pececillos a quienes los enormes tiburones (delincuentes) nos ven como carne de cañón para enriquecerse ilícitamente.

¿Cuántas veces no hemos visto en la bandeja de entrada de nuestros correos electrónicos un mail que supuestamente viene a nombre de la Secretaría de Hacienda o del Sistema de Administración Tributaria o de determinada institución bancaria?, ¡tenga cuidado!, podría ser un embuste para solicitarle datos personales con la finalidad de que usted deposite cierta cantidad de dinero.

En otros casos está el robo de identidad o usurpación, en el que algún hacker o experto en computadoras y redes informáticas se encarga de asumir la identidad de otras personas, entes públicos o privados, con el objetivo claro de obtener créditos u otros beneficios.

O incluso la más novedosa argucia, es la peor práctica criminal escalofriante del mundo digital: el secuestro de información. ¿Tampoco se cree candidato?, pues no se sienta tan inmune. Es denominado ramnsomware, es un código malicioso que modifica la información que se encuentra en su sistema de almacenamiento de la PC o del teléfono inteligente. El ciberdelincuente crea una contraseña y no libera la valiosa información hasta que se pague el rescate. Es un secuestro virtual, no más.

El más reciente caso de ciberataque masivo fue en mayo y junio pasado, cuando los virus tipo ransomware WannaCry y NotPetya, pusieron en jaque a cerca de 80 empresas multinacionales en Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Rusia, España, India y Ucrania.

Desde el gobierno federal ya se pusieron las pilas, aunque reaccionaron lento. En esta semana, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, presentó la Estrategia de Ciberseguridad. Dicha estrategia se basará en cinco principios que buscan identificar, evaluar, prevenir y mitigar los riesgos provocados por los frecuentes ataques.

Pero que quede claro que no hay que esperar a que el gobierno nos cuide, proteja y libere de la ciberdelincuencia, si no lo hace de la delincuencia convencional, ¿qué podemos esperar con unos policías quienes podrían encontrar la forma de extorsionar con “mordidas” al ciudadano que navega en Internet?. No se espere a eso, invierta en antivirus de prestigio que no rebasan los mil pesos, no se espere a experimentar en cabeza propia.

 

Atalo Mata Othón. Egresado de la escuela de periodismo Carlos Septién García. Tiene 19 años en el ejercicio del periodismo. Conduce noticiarios en Excélsior TV y es profesor universitario.

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