«TENGO ALGO QUE DECIRTE»: Te cuento

12 octubre, 2017

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“Lo de no tener papá me pone triste”.

¡Hola! Tengo 11 años y aunque no me lo creas, quiero decirte muchas cosas. Primero: te cuento que mis papás se divorciaron hace 6 años y que por suerte vivo con mi mamá. Ella se ha dedicado a trabajar y cuidarme y darme todo lo que puede porque, obvio, mi papá aparece de vez en nunca y como dice mi mamá: “no da un peso por ti desde hace mucho”.

Yo a él lo quiero pero no lo veo hace más de un año. Cuando llega a aparecer, me presenta a una nueva novia, vive en una casa diferente y pues no sé ni qué es lo que hace. Hace años tuvo una pareja, a ella no le decía novia, decía que era su mujer, duró años y estuvo muy padre. Con ella yo tenía hermanos con los que me divertía mucho, y abuelos que me consentían. Me encantaba estar en su casa y jugar hasta tarde en fines de semana, claro. Ella también me ayudaba a estudiar porque mi papá se desesperaba.

Hasta tenía una bisabuela bien linda que hacía muy rico de comer, con la que él aprendía a hacer platillos que ahora dice que son suyos. Pero ya saben, terminó cambiándose de ciudad a un pueblo, en lugar de tratar de arreglar los problemas de los que estoy casi segura, él tenía la culpa. Yo solo le decía a él: “¡Ay papá! Tú y tus cosas. Algo hiciste…” Lo que sí es que a ella le dije que la amaba la última vez que la vi y a mis hermanos también. Ni modo. Ya no sé de ellos.

Él me dice que me ama y que soy lo mejor en su vida. Pero aunque a él lo quiero porque es mi papá, no se me olvida cómo cuando era chiquita se peleaba por dinero y por todo con mi mamá; hasta tuvieron que llevarme a un juzgado varias veces. Me sacaban de la escuela temprano y tenía que ir a hablar con una señora que tenía mala cara y me preguntaba muchas cosas de mis papás. No era bonito. 

Cualquier cosa que yo hacía era problema. Si uno de ellos me cortaba el pelo, si me llevaban a gimnasia, si comía muchos dulces, si tenía que ir al dentista, que si la tarea, si me cambiaban de escuela… era un cuento de nunca parar.

Como te dije hace rato, lo bueno es que estaba y estoy con mi mamá. Aunque ella trabaje todo el día y a veces tengo que estar con otra persona que me cuida, sé que está ahí para mí siempre, en especial cuando me duele la panza o quiero un apapacho.

Desde lejos, pude ver muy seguido cómo mi papá ponía fotos en su Facebook en la madrugada de, por ejemplo, una mesa llena de cervezas diciendo que se las había tomado todas, y se soltaba poniendo canciones de mariachi de esas que dicen que hacen llorar a cualquiera.

También veía cómo le decía cosas bonitas a mujeres que realmente eran feas, muchas de ellas en motos con blusas de esas cortitas que dejan ver el ombligo y shorts pequeñitos y botas altas de tacón.

¿Te dije que mi papá tiene una moto? Eso sí me gusta. Me subía con él desde los 5 años, aunque también era motivo de pelea con mi mamá y su mujer. Me encanta y él me prometió que algún día me va a comprar la mía. Eso espero.

Él no sabe que yo veía todo y, oooobbbvvviiioo, cree que yo no sé nada. Mi mamá tampoco está enterada de eso.

Pero así es él, y pues lo quiero aunque se desaparece por meses. Si me habla, le digo cosas con cariño y espero que esté bien. No le puedo pedir nada porque siempre me dice que no tiene dinero. Lo último que supe es que dizque se casó con una señora que no conozco. No se ve mala persona pero a ver cuánto le dura. No creo que mucho porque segurito le hará de las suyas.

Digo, lo de no tener papá me pone triste. No puedo decirte que eso no duele. Pero eso sí, soy muy feliz en mi casa con mi mamá y mi perro. Hago muchas cosas que me divierten y tengo un buen de amigos y amigas.

Segundo: ahhh, sí… ya se me olvidó… Jajaja bueno, ¡bye! 

Citlalli Berruecos. Tiene estudios de Sociología en la UNAM y la Universidad Complutense de Madrid, España. Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesa, UNAM. Maestría en Educación con especialidad en Educación a Distancia, Universidad de Athabasca, Canadá. 

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