«SEXTO SENTIDO»: ¿Y la salud mental de nuestros héroes?

La gente les llama héroes, ellos se reconocen vulnerables.

Con el puño en alto se recuerda a los rescatistas, sudorosos por el esfuerzo de remover escombros, o bien llorando de impotencia, cuando en lugar de sobrevivientes, sacaban cadáveres. Tras los devastadores sismos que sacudieron a México recientemente, les aplaudimos, vitoreamos, admiramos su espíritu de servicio y compromiso; vieron de cerca el rostro de la muerte.

Algunos son soldados o paramédicos, otros bomberos, rescatistas, topos y hasta ingenieros, todos preparados y llenos de adrenalina para enfrentar momentos de crisis, o bien plantear estrategias en la remoción de escombros de estructuras colapsadas. Sin embargo, ellos regresan a casa y poco a poco intentan volver a sus actividades cotidianas, conviven con sus familiares (padres, esposos, hijos), recordando dantescas y escalofriantes escenas. Momentos dramáticos que se quedan grabados en su memoria y no han podido manejarse con apoyo profesional.

Se requieren terapias por parte de un gabinete psicológico para ayudarlos a salir de estas imágenes que se repiten en su mente, para recuperar su salud mental, sacar esos miedos e inquietudes para estar bien con ellos mismos, sus familias y compañeros de trabajo.

Ellos están acostumbrados a apoyar en desastres naturales o provocados, pero reconocen que este 19 de septiembre fue diferente. Por ejemplo, Sandra Liliana Hernández es ingeniero, tiene 20 años de experiencia como paramédico en Cruz Roja, rescatista en estructuras colapsadas, es experta en evaluación de daños y adiestramiento en el manejo de materiales peligrosos. Hoy trabaja en Prevención de Bomberos y Protección Civil del municipio de Tlaquepaque y ha tenido a la muerte muy cerca, pero reconoce que ahora fue diferente, tal vez por la fecha de la tragedia o porque ahora es madre. A veces, sin pensarlo, se cuestiona qué hubiera pasado si su hijo estuviera sufriendo. Especialmente como mujer y jefa de familia la preocupación es mayor.

Aunque tengan décadas de experiencia apoyando a víctimas de huracanes o sismos, lo vivido en Jojutla, Morelos no se olvida; ahí se puso a prueba no solo su conocimiento y habilidades, sino también su estabilidad emocional.

Ignacio Aguilar es jefe de Bomberos y tampoco se escapa. Él recuerda los rostros de cuerpos inertes rescatados de los escombros en Morelos, pero decide abrazar el instante en que tres niñas damnificadas, de unos cinco años de edad, lo rodearon para cantarle “Libre Soy”, de una película infantil como muestra de agradecimiento porque les había ayudado con su vivienda derrumbada. Al abrazarlas recordó a su hija de esa edad y ahora durante las noches de insomnio besa a su pequeña en la frente y se acuerda de aquellas niñas.

Ambos héroes aprendieron la resiliencia de esos chiquitos y la sencillez de la vida. Saben que sin importar el dolor a su alrededor, no pueden dejarse llevar por los sentimientos, pero tampoco pueden dejar de pensar que pudieron ser sus hijos. No han logrado aislar ese pensamiento. La gente les llama héroes, ellos se reconocen vulnerables.

Adriana Luna adriana@notiemp.com Periodista multimedia con 25 años de ejercicio profesional. Secretaria de Acción Femenil en el Sindicato Industrial de Trabajadores y Artistas de Televisión y Radio, Similares y Conexos de la República Mexicana, (SITATYR) sección Guadalajara. Secretaria General del Club de Periodistas de Jalisco. Curiosa en todo, experta en nada. Mujer antagónica en sí misma, con el corazón parecido a la Madre Teresa y con un genio como el de Margaret Thatcher. 

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