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«FICCIONES Y SUBVERSIONES»: Replanteando nuestra educación escolar

Los sismos que hemos padecido en días pasados no solo han dejado al descubierto en la ciudad de México las estructuras de casas y edificios caídos que habían permanecido ocultas tras sus acabados; también dejó al destapada una serie de prácticas políticas, económicas y sociales que deseo también hayan sido dañadas, y ojalá muy pronto demolidas.

El mes de septiembre nos hizo ver la corrupción de inmobiliarias, pero también la gran solidaridad de los ciudadanos mexicanos. –Vimos una clase política rebasada, pero también una juventud comprometida, una incapacidad en el manejo de la comunicación en tiempos de crisis por parte del gobierno, pero también jóvenes organizados y capaces para generar plataformas y manejar las redes sociales.

En el lapso de estas semanas lloramos, pero también nos emocionamos con el himno nacional entonado en las calles, emociones varias que fuimos experimentando a lo largo de estos días… Ahora vale la pena preguntaros ¿Qué vamos hacer con todas estas vivencias? ¿Qué va a pasar cuando #FuerzaMexico deje de ser tendencia en las redes?

La coyuntura que hoy vivimos no es sencilla, pero sin duda es una buena oportunidad para reeducarnos, y en ese sentido las instituciones como la familia y la escuela jugamos un papel muy interesante.

Estamos frente a una nueva realidad: las ideas, y esfuerzos de las comunidades educativas jugarán un papel muy importante en el proceso de reconstrucción social e integral de nuestro país. Es en este momento en que las escuelas debemos de llevar a nuestros estudiantes a procesos de reflexión de corto y largo alcance, que permitan generar los ciudadanos que construyan una sociedad más justa y democrática.

El sentido de comunidad que experimentamos en las calles debe de tener eco en las aulas, en las escuelas. Es una oportunidad para educarnos de manera colaborativa, colocando en el centro a las personas. ¿Cómo estamos? ¿Cómo nos sentimos? ¿Cómo nos apoyamos? ¿Cómo nos acompañamos? Porque hemos constatado que nos acompañamos, y en las calles lo hemos demostrado, porque nos importa el otro, porque no somos indiferentes. Por lo tanto, las comunidades de aprendizaje no deben de ser las mismas, también debieron haber sido sacudidas por estos temblores.

Nuestras escuelas deberán de ser espacios donde aprendamos a colaborar, y en los cuales nuestros docentes y directivos debemos dar muestra de ello. Y aún más, esperaríamos que a mediano y largo plazo los esfuerzos de las escuelas y los conocimientos de las universidades vayan encaminados a la ayuda permanente hacia el otro.

Es una oportunidad para reconfigurar los valores que en las instituciones educativas se promueven, valores que contribuyan a un desarrollo social justo, que fomenten la dignidad y el respeto a los derechos humanos. Es urgente que retomemos lo vivido en las calles para darle sentido a la palabra comunidad, cuestionar los modelos económicos y nuestra relación con la naturaleza, el valor de la vida.

No basta con regresar a clases, no somos los mismos, la realidad no es la misma, las escuelas no deberían de ser las mismas; eduquemos bajo la urgencia de mantener el sentido de comunidad aun cuando frases como la de #fuerzamexico deje ser una tendencia.

Mayra Rojas es docente en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores Monterrey (Campus Estado de México), en la Universidad Iberoamericana (Cd. de México). Doctora en Ciencias Sociales y Políticas (Universidad Iberoamericana). 

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