«CONOCIMIENTO ES RESPETO»: Fobias e hipocresía hacia la comunidad LGBTTI

Releí hace poco el siguiente un artículo publicado en mayo de 2013: “Las ciudades más religiosas” de EU, Huntsville y Montgomery, en el estado de Alabama, encabezan la lista de lugares en el país donde se mira más pornografía en Internet, según el portal Buzzfeed.

Lo anterior a tenor de las constantes noticias de pronunciamientos de grupos religiosos y conservadores, amén de la Iglesia Católica y Evangelista cada vez más activos en sus pronunciamientos y manifestaciones contra la identidad de género, el respeto a los derechos LGBTTI y el matrimonio igualitario.

Expresiones que en una nefasta ironía se enmarcan en cada vez más denuncias de sacerdotes que son delincuentes pederastas, y el abuso de menores también en hogares “normales” realizados por padres y familiares “heterosexuales”.

Mi conclusión es la existencia de una terrible combinación de odio e hipocresía.

Hay gente que odia a las personas LGBTTI y que le encantaría que desapareciéramos o simplemente no existiéramos, porque nuestra sola existencia cuestiona su “cuadradez” mental impuesta por años y años de repetición descerebrada de mandamientos y “principios” de los que nunca se han dado cuenta que fueron creados para su control y sumisión.

La gente que nos odia, nos desconoce. Sigue como rebaño, cual auténtica borrega al pastor (sacerdote, funcionario público, padre o madre represor) y otros autonombrados líderes que, lo mismo cuestionan la diversidad sexual, que el sexo para el placer o la realización máxima de la felicidad. Que atacan la legalización del aborto o la educación sexual.

Ellos viven y repiten el miedo de un Dios iracundo que solo señala y castiga, pero que por ello es muy cómodo porque evita la responsabilidad de las decisiones propias.

Las fobias son sin duda alguna producto de la ignorancia, y recuerdan a los casi simios de la prehistoria, que veían con temor el rayo, la lluvia o el fuego, como si fueran actos demoniacos. Aunque el demonio como cualquier otra forma de dominio se creó mucho después para control de los pueblos y su explotación física, económica y cultural.

Ser Homosexual, Lesbiana, Bisexual, Transgénero, Transexual, Intersexual, representa para quien lo es una decisión responsable y libertaria de aceptarse, construirse y realizarse con plenitud de derechos.

Pero esta posición representa para los homófobos algo tan contestatario e inaceptable que solo les queda la agresión y la apuesta al dominio a través de un nuevo Dios, que son los medios de comunicación. Medios que, salvo casos honrosos, abordan nuestra temática desde el enfoque amarillista de la rentabilidad mediática del escándalo, en donde la comunidad LGBTTI somos poco menos que animales de circo o fenómenos fuera de lugar.

Sabemos que la mayoría de los homófobos y homófobas, aparte del miedo, muy en el fondo desean lo que les asusta y no tienen, o peor aún, viviendo en la total hipocresía señalan y agreden, pero en lo oscurito ejercen, pagan y sobre todo abusan, que es el caso de los sacerdotes pederastas que hoy son apoyados y promovidos por la Iglesia Católica, su líder mexicano Norberto Rivera y el líder mayor en el Vaticano el Papa Francisco, que es cómplice flagrante por omisión.

La Iglesia Católica pretende apropiarse del matrimonio como una exclusividad (cuando es un derecho constitucional y humano de todos), y busca institucionalizarlo con fines meramente reproductivos (uno se casa para tener hijos y formar una familia), convirtiendo el tema en una agresión más contra la diversidad sexual.

Afortunadamente vamos ganando terreno, y ante la negación y el rechazo hay estadistas que se comprometen con la libertad; Michelle Bachelet en Chile, en su momento Obama en Estados Unidos, Trudeau en Canadá.

Ellos asumen un compromiso de Estado y reconocen que todos tenemos los mismos derechos; asumen el compromiso pese a los posibles costos políticos de votantes mal informados e ignorantes que todavía creen (como los ignorantes esclavistas blancos en su momento) que la diversidad es una enfermedad y que la “normalidad” es la heterosexualidad.

También hay graves retrocesos en Estados Unidos; Donald Trump pretendiendo expulsar a los transexuales del Ejército más poderoso del mundo y que precisamente tiene como uno de sus pilares la aceptación de la diversidad.

Las agresiones del Ku Klux Klan en ese país, el aumento de agresiones en España e Inglaterra contra la comunidad LGBTTI, en México el alto índice de asesinatos contra la comunidad transexual

Y todo con un común denominador: las fobias y a hipocresía

Las fobias son producto de la ignorancia; contienen una alta carga del miedo a lo desconocido. Por ello los homófobos son a la vez miedosos y cobardes, agreden en mayoría y atacan por la espalda porque, al final, son unos cobardes que saben que no pueden sostener su discurso con absolutamente ninguna razón.

Por fortuna, es cada vez más fuerte y coherente la cultura de la denuncia, la organización de la sociedad civil y sobre todo la educación que avanza (poco pero avanza).

Hoy mi recomendación para los homófobos y homófobas y quienes les apoyan es: DEJEN LA IGNORANCIA, PÓNGANSE A ESTUDIAR y DEJEN DE LADO LA HIPOCRESÍA.

Alicia Guerrero es mercadóloga y comunicóloga, orgullosamente mujer trans en proceso de cambio. Ha dirigido diversos organismos gremiales de ambos rubros. Actualmente es asesora en estos temas así como de equidad de género, combate a la violencia y empoderamiento femenino.

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