«CUARTO PISO»: Enojos, traición e ira hacia 2018

¿De verdad tienen motivos para sonreír Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado? La conformación del Frente Ciudadano por México que firmaron ante el INE, sigue siendo una propuesta arriesgada.

Dudo que los perredistas voten por Ricardo Anaya para la presidencia o que los panistas voten por Alejandra Barrales para el gobierno de la Ciudad de México. En cambio, Dante Delgado buscará un escaño sin ganar un voto.

Como quiera que sea, la sonrisa se les desdibujará ante las batallas internas y externas que enfrentan. Porque ninguno de los principales partidos políticos pasa por buen momento.

Las filias y las fobias están con todo y contra todos.

El 2018 los trae muy acelerados y nadie tiene certeza de lo que vendrá.

En el PRD continúa la desbandada de militantes que buscan el perdón y el abrigo de Andrés Manuel López Obrador. Un partido que perdió su fuerza para convertirse en satélite del PAN.

MORENA ya mostró que es igual a los demás partidos. Que hay ambiciones, preferencias, deditos y que si no se obedece la instrucción del dueño del partido, las cosas se pueden poner mal.

Y sin duda se pondrán mal, porque la obediencia de uno de los más fieles y reacios partidarios se acabó. El enojo de Ricardo Monreal, por la amañada (si es que existe) encuesta, en la que ganó Claudia Sheinbaum, pondría en riesgo el triunfo casi asegurado que tenía MORENA en la Ciudad de México.

Son varios partidos políticos que ven a Monreal Ávila como el candidato capaz de hacer frente a López Obrador.           

En el PRI siguen con su institucionalidad. A pesar de las voces disidentes, hay seis secretarios que buscan cualquier espacio para promoverse. Van a cualquier pasarela posible, para que a través de encuestas elijan a los dos primeros lugares, uno candidato a la Presidencia y el otro al candidato al gobierno capitalino. Pero, en el Revolucionario Institucional tampoco hay que descartar sorpresas, aunque de los seis, ninguno parecería que pudiera rebelarse.

Los líos del PRI tienen que ver más con el poder que ha perdido en el Congreso y con las estrategias que ha utilizado para dar poder a otros adversarios/aliados. La bandeja que puso en manos de Ernesto Cordero, como presidente del Senado, provocó la ira de Ricardo Anaya y sus seguidores.

Al grado, que los panistas encabezaron una rebelión para no permitir que se dieran los votos necesarios para elección de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados, que encabezaría el priista Jorge Carlos Ramírez Marín.

Y esto es solo el principio, el encono entre el PAN y el PRI dará para más.

En el PAN, la designación de Ernesto Cordero expuso la fractura que ya había al interior. Los opositores al dirigente nacional, encabezados por Margarita Zavala, han exigido la renuncia de Ricardo Anaya, para que aspire a la candidatura sin tener las riendas del partido; sin utilizar el poder para obtener la a fuerza. Lo acusan de tirano, de tratar de exterminar a quien no esté con él.

Y él responde, a través de otros, señalando a sus compañeros de traidores y corruptos.

Con la decisión que se tomó en la presidencia del Senado, el PRI amarró navajas a la animadversión que existe entre los panistas.

Cómo no aprovechar en estos momentos aquella máxima de “divide y vencerás”. Esos pleitos azules podrían colocar al tricolor en segunda posición en las encuestas rumbo al 2018.

Apenas arrancará el proceso electoral del 2018 y ya hay demasiados frentes.

Esto es el principio, veamos quién sale vivo de esas guerras internas.

 

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