«EL RING DE LOS DEBATES»: El manto de la impunidad transexenal

En anteriores entregas hemos hablado del binomio que como un cáncer carcome a nuestro país: corrupción e impunidad. 

Hace unos días se dio a conocer el Índice Global de Impunidad (IGI) que elaboró la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), en el que México se ubica como el cuarto país en el mundo con mayor nivel de impunidad, solo superado por Filipinas, Camerún e India.

El rector de esa institución, Luis Ernesto Derbez, aseguró que de cada 100 delitos que se cometen y son denunciados a las autoridades, sólo el 0.7 por ciento llega a una sentencia.

Lo que estamos mandando claramente como mensaje es: este es un país de impunidad a nivel internacional”. Y para sostener esta afirmación citó dos casos: el del ex director de Pemex, Emilio Lozoya, quien a pesar de los señalamientos de que habría recibido sobornos por parte de la constructora brasileña Odebrecht, permanece impune.

En cambio, al futbolista Rafael Márquez, quien también está bajo sospecha de lavado de dinero o de mantener supuestas conexiones con el narcotráfico, le fueron congelados todos sus activos en Estados Unidos y México.

Lo mismo ocurre con el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, a quien no se le han congelado sus cuentas a pesar de estar preso como presunto responsable de delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita, abuso de autoridad, incumplimiento del deber legal, peculado, tráfico de influencias y coalición.

Lozoya Austin, Rafael Márquez y Duarte de Ochoa son presuntos responsables de diversos delitos. Pero hay de presuntos a presuntos. Algunos son encarcelados, a otros se les ata financieramente y al resto, por desgracia, a la mayoría, se les cubre con un indignante manto de impunidad.

Hoy nos encontramos en un debate que puede determinar si México continúa atrapado en ese binomio de corrupción e impunidad, o si es capaz de escapar de él. Son tres votos, ¡tres!, los que pueden marcar la diferencia.

Unos 200 representantes de la sociedad civil, empresarios y organizaciones lanzaron el movimiento #VamosPorUnaFiscalíaQueSirva. ¿Qué buscan? Evitar que al actual procurador General de la República, Raúl Cervantes, se le otorgue el “pase automático” para que se convierta en el primer titular de la Fiscalía General de la República.

Esto, desde mi punto de vista, marcaría para siempre –y para mal– a la naciente institución. La mataría antes de nacer pues el objetivo es que el organismo y su titular gocen de absoluta, plena y probada autonomía, independencia y libertad frente a cualquier tipo de presión política que, por desgracia, ha pervertido la procuración y la administración de justicia.

El líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, y Emilio Gamboa, coordinador de los senadores de ese partido, no se han cansado de dejar de manifiesto su respaldo a Cervantes Andrade. “Que quede aquí patente el apoyo del PRI al trabajo destacadísimo que está haciendo Raúl Cervantes como procurador (…) Nosotros consideramos que tiene la trayectoria, el profesionalismo y el desempeño público para tener la altísima responsabilidad de ser el Fiscal General de la Nación”, dijo Ochoa Reza durante la plenaria de los senadores priistas.

El PRI tiene 57 escaños en el Senado, más siete del Partido Verde, suman 61. Para que la minuta de la Cámara de Diputados sea aprobada se requieren 65 votos. En la aritmética legislativa, el priismo asume contar con el respaldo de Manuel Cárdenas, sin grupo parlamentario y suplente de Mónica Arriola, hija de Elba Esther Gordillo, quien falleció.

Los otros tres votos serían de panistas: Javier Lozano Alarcón, Ernesto Cordero Arroyo y Roberto Gil Zuarth. Ellos han expresado abiertamente su desacuerdo con la línea marcada por su dirigente nacional, Ricardo Anaya, quien declaró la “guerra” al gobierno de Enrique Peña Nieto y ha manifestado su absoluto rechazo a Raúl Cervantes.

Esa votación, como comenté párrafos arriba, marcará al país pues definirá si se designa a un #FiscalCarnal que garantice un manto de impunidad transexenal, o a alguien que nos ofrezca una justicia pronta y expedita, pero sobretodo, autónoma e independiente.

Como ciudadanos debemos dar la lucha para no convertirnos en un país de cínicos. Y aclaro con una pregunta que les dejo aquí: ¿Todos pueden ser fiscales? Si la respuesta es “sí”, que lo demuestren, sin pases automáticos ¿no creen?

Comentarios

comentarios