«POTENCIAL»: Bono poblacional con defecto

Si tuviera una visión pesimista diría algo así como el bono demográfico nos está llegando a las Universidades con un defecto: nuestra generación Millenials no tienen tolerancia a la frustración. 

Pero soy una optimista profesional así que mostraré los detalles y propondré una estrategia para que jóvenes y profesores podamos comenzar a platicar del tema sin gritos ni sombrerazos.

Imaginemos que un millenial está aprendiendo a jugar ajedrez; su profesora o profesor le han enseñado cómo se mueven las torres, los caballos, los alfiles, los peones, cómo come cada pieza y por supuesto las cualidades de su pieza más valiosa: la reina. Con estas reglas elementales, quien le enseña le propone jugar la primer partida, pues el ajedrez, andar en bicicleta y el amor sólo se aprenden poniendo manos a la obra.

En esta primera partida se pone en juego un tipo de aprendizaje que para nuestra generación “X” era muy común: aprendíamos de los errores, que a veces nuestros maestros o jefes nos los marcaban hasta grados humillantes. El instructor o instructora tiene por supuesto más experiencia, si es generoso perdonará los errores de principiantes de nuestro millenial, pero después de un rato, en un abrir y cerrar de ojos le anunciará: Jaque Mate.

Recuerdo mi primera partida de ajedrez: fue con mi hermano, un jugador experto en nuestra colonia y en los torneos locales. Mi reacción fue de asombro ¿cómo pudo ser tan rápido? Viendo el tablero me puse a explorar los movimientos en que me había equivocado y él me ayudó a hacerlo. Pero el escenario que estamos enfrentando los educadores es otro: el perdedor se levanta, vuelca el tablero y se retira enojado, no nos da oportunidad y para colmo nos puede decir que somos “pésimos”.

Esto nos está indicando que las nuevas generaciones no tienen tolerancia a la frustración y por lo tanto no están dispuestos a aprender de sus errores. No quieren de hecho verlos.

En un mundo donde la información está al alcance de la mano, de un clic o de un touch, para decirlo con mayor precisión. Los juegos de estrategia, el aprendizaje de procesos complejos en los que se necesita pensamiento crítico, o capacidades analíticas que sobrepasan el umbral de las descripciones –que pueden ser copiadas– son juegos complejos para los nacidos después de los 80.

Los estudios muestran que aquellos que tuvieron que enfrentar dificultades personales o familiares en la infancia, son jóvenes que son capaces de la resiliencia: enfrentar las dificultades de la vida, superarlas y crecen en el proceso; pero quienes tuvieron todo y añadiría, hasta en exceso, no pueden.

Nuestro gran reto como profesores universitarios no es disciplinar, el reto es diseñar actividades de aprendizaje en las que eduquemos la capacidad de recuperarse de los fracasos. Esto es posible con procesos de meta-aprendizaje, cuando los estudiantes reflexionan sobre cómo aprenden y por qué aprenden, o por qué no sucede.

En el caso de las jóvenes universitarias, la experiencia de enfrentarse a las dificultades de la vida es algo cotidiano: son mujeres, pero para ello es necesario quitar el velo de “normalidad” de estos obstáculos que presentan la estructuras patriarcales y acompañar el ejercicio con prácticas donde fortalezcamos su autoestima. Si ya están en la universidad son, de hecho, unas guerreras. Hay que decirlo y valorarlo. 

Genoveva Flores. Periodista y catedrática del Tec de Monterrey. 

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