«CUARTO PISO»: Dedito manda

Andrés Manuel López Obrador ha insistido en que su partido, MORENA, es diferente a todas las demás agrupaciones políticas. Que en su partido, porque no hay ninguna duda que es de él, son honestos y que no buscan el poder para beneficios personales, sino para cambiar al país. Que en MORENA no hay dedazos como en el PAN o el PRI.

Pero también sabemos que, en su partido, solo una persona manda y es él. La última palabra la tiene él. Con quienes hacer operaciones de los recursos del partido, lo decide él. Quién palomea a los candidatos, él. Quién habla por los candidatos, él. Quién hace campaña por los candidatos, él. Quién decide lo que tiene que hacer MORENA en el país, pues él; es su partido. Aunque lo niegue y se enoje, así son las cosas en su partido. Él solo obedece y hace lo que le diga un miembro: su “dedito”.

Con su dedito delatador, López Obrador ha cuestionado y acusado a los partidos de corruptos, tramposos y que sistemáticamente violan la Ley Electoral ¿Y qué hace MORENA? ¿De verdad marca la diferencia entre los partidos? Yo creo que no. Diferentes formas, mismas mañas.

Él está en campaña desde hace dos sexenios y ahí sí: “al diablo con las instituciones”. En la Ciudad de México (prueba de fuego para el primer encontronazo morenista), cuatro de sus discípulos han violentado la Ley al promocionarse ante el deseo de ser ungidos por él, como candidatos a gobernar la Ciudad de México. ¿Eso está mal si lo hace el PRI o el PAN? Porque si lo hace MORENA no pasa nada. Los tramposos están enfrente.

Despojado de la capital, el PRD ejerció su derecho de pataleo y ya se quejó ante el Instituto Nacional Electoral. Porque MORENA, según el PRD, realizó el fin de semana una encuesta para medir las preferencias de sus cuatro aspirantes y (a pesar de que solo entre dos está la pelea) durante más de un mes han promocionado su imagen al presentarse como precandidatos en eventos y entrevistas en medios de comunicación. No les importó que las precampañas para ese cargo arranquen en enero de 2018, ¡que más da!, en MORENA son muy respetuosos de las leyes.

Ese es un tema que deberán resolver. Pero hay otro que pondrá a varios al filo del asiento. Sheinbaum o Monreal. Ni Mario Delgado (sin opciones) ni Martí Batres (sin emociones) tienen posibilidades. Los dos primeros han sido institucionales con su jefe, leales, obedientes. Sheinbaum es más cercana a López Obrador que Monreal. Pero habrá disputa. La decisión deberá obedecer a las encuestas externas o a la encuesta que solo el dedito de López Obrador puede ver.

Hace unos días, varios periódicos publicaron sus propias encuestas, en la mayoría la ventaja es para Ricardo Monreal, actual Jefe Delegacional de Cuauhtémoc y en segundo lugar Claudia Sheinbaum, de Tlalpan, insisto, la consentida de AMLO.

AMLO les contestó y dijo que en Morena decide el pueblo, que se respetarán los resultados de la encuesta que ellos hagan, porque su partido no es como los otros, antidemocráticos, donde hay dedazo y decide la mafia del poder.

Este jueves se conocerán los resultados del sondeo de Morena (que por cierto no he encontrado a alguien que haya participado en mentado sondeo). La decisión pondrá a prueba el “ejemplo de transparencia de un partido democrático” como MORENA.

Si se la quitan a Monreal y se enoja, tiene con qué para buscarla con otros colores, aunque ya dijo que no, pero lo que le sobra es colmillo. Si no se enoja, tendrá seguro un lugar en el Senado.

Si el dedito se equivoca y señala a Monreal, Sheinbaum mostrará una vez más su lealtad y acatará sin hacer escaramuzas.

Cualquiera de los dos, el ungido o la ungida, ya se estará viendo en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, no hay manera de que algún partido le haga sombra a Morena.

De ahí la importancia de la decisión. Hay dedazos que marcan a las personas. Veamos qué tanto puede provocar un dedito.

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