«ELLAS EN EL RETROVISOR»: PRI, relevo generacional y de género

Además de eliminar los candados para los aspirantes presidenciales sin militancia, el PRI hizo otros ajustes estatutarios muy relevantes en su 22 Asamblea Nacional.

Se trata de cambios que tendrán consecuencias concretas en el proceso electoral del 2018, toda vez que trastocan las reglas para la definición de los candidatos.

El más sonado hasta ahora se refiere a los llamados “chapulines”, en referencia a los políticos de carrera que pasan del Senado a la Cámara de Diputados y de ésta a los congresos estatales o al Senado.

La modificación aprobada este sábado 13 de agosto imposibilita a los legisladores plurinominales ser postulados a un siguiente cargo parlamentario, o para la reelección del mismo, por esa vía.

De manera que quien ya fue beneficiado con ser parte de una lista de pluris, en el próximo trienio tendrá que irse a la elección directa y ganar su distrito con votos contantes y sonantes.

Hay otro cambio que sin duda generará mucho ruido a la hora de postular candidatos a los cientos de cargos que se jugarán en 2018, el de la cuota generacional.

Destinada a renovar los cuadros políticos, esa medida obliga al PRI a que al menos el 30 % de sus aspirantes a los diversos cargos de elección popular sean menores de 30 años.

La introducción de esa cuota forzará al priismo a abrir las puertas del partido a un relevo generacional necesario para conectarse con los jóvenes, el segmento poblacional más apático hacia la vida partidista y política.

El otro cambio clave que cimbra desde ya las estructuras machistas del PRI es la obligada paridad, un concepto que se impulsó en el actual gobierno y que ahora se asume en los estatutos del partido.

Muchas han sido las políticas que abonaron en esta lucha victoriosa que ahora custodian con celo las senadoras Diva Gastélum e Hilda Flores Escalera.

Ya en el arranque del sexenio consiguieron, con la presión de las legisladoras feministas, que la paridad se convirtiera en ley, dándole a la presencia de las mujeres en la política un salto nunca visto.

Pero ahora el PRI incorporó en sus reglas internas el término y al hacerlo –sería mezquino no reconocerlo– se ha colocado a la vanguardia del resto de las fuerzas políticas.

Porque a partir de su 22 Asamblea Nacional, los priistas deberán garantizar, sin excepción, la paridad de género en la integración de los cargos de dirigencia partidista y en la postulación de las candidaturas a senadurías, diputaciones federales y locales, planillas de Ayuntamientos y de Alcaldías de la Ciudad de México.

Los cambios avalados este sábado incluyen además como tarea partidista “prevenir, atender, sancionar y erradicar toda forma de violencia política”.

El compromiso estatutario con la paridad se traduce en reglas muy puntuales como la de garantizar para las mujeres el acceso igualitario a prerrogativas durante las campañas electorales, incluyendo los espacios en medios de comunicación y de promoción.

Es muy importante que el partido en el poder haya definido a detalle cómo deberá cumplirse con el principio de equidad de género en la postulación de candidatos. Porque a partir de ahora la oposición tendrá que hacer lo propio en la puesta al día de sus reglas electorales.

Así, por ejemplo, los estatutos del PRI prohíben de manera clara y explícita cualquier subterfugio para el fenómeno de las Juanitas, al especificar que en las fórmulas por mayoría y por representación proporcional, tanto propietarios como suplentes deberán ser del mismo género.

Las priistas consiguieron avanzar de tal manera en la preservación de la paridad que ésta deberá materializarse en las listas de candidatos, y también en los distritos ganadores y de riesgo.

Esta precaución es muy relevante para la lucha política feminista, ya que en todos los partidos el club de Toby se las han ingeniado para enviar a las mujeres a las guerras electorales perdidas.

A partir del 2018, las priistas tienen garantizada la paridad de género también en ese terreno, en el de las posibilidades de éxito.

Sé que lo políticamente correcto es decir que el PRI es lo peor y nunca admitir sus aciertos. Como no pretendemos pertenecer a ese patético equipo de críticos de consigna, hoy destacamos este logro de las mujeres en los estatutos del partido en el poder.

Porque aún en medio de las prácticas jurásicas del PRI, la agenda de la equidad alcanzó un nivel que hasta ahora ninguna otra fuerza política había conseguido.

Y a partir de ahora, todos los partidos estarán obligados a seguir esa ruta. Imposible no hacerlo.

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