«FICCIONES Y SUBVERSIONES»: La niñez mexicana, ¿futuro del país?

Sin duda, la infancia es una etapa muy importante y decisiva en la vida de todo ser humano. Es durante nuestra niñez donde se van a forman nuestras capacidades que más adelante generarán las condiciones necesarias para una vida digna.

La familia, salud, educación, estimulación intelectual, respeto, armonía, entre otras muchas condiciones, son elementales para un desarrollo equilibrado que estimule la seguridad y la autoestima que nos permitirá enfrentar el complejo mundo en la etapa adolescente y posteriormente adulta.

Por lo tanto, las condiciones del entorno y por su puesto de la familia son relevantes para el desarrollo humano durante esta etapa. Sin embargo, la realidad en México es muy adversa, la pobreza y con ello la falta de calidad en servicios educativos y de salud, la desnutrición, las problemáticas familiares, etc., generan un escenario adverso, pero todavía se suman a ello situaciones no menos graves: la violencia, el tráfico de órganos, la explotación sexual, laboral, etc.

Históricamente, la sociedad mexicana ha considerado a los niños y adolescentes como personas “menores”, literalmente, sin capacidad para opinar, participar, decidir; es decir inferiores con relación a un adulto.

Anteriormente, el Estado les consideraba sujetos de protección, por ejemplo, un niño no podía hablar sin autorización de su padre o tutor, su palabra era menospreciada. Aun cuando la ley ha cambiado (2014), aún este sector de la población sigue siendo irrelevante, lo refleja así la política presupuestaria.

En México, el 05 de diciembre del 2014 entró en vigor La Ley General de los Derecho de los Niñas, Niños y Adolescentes (NNA), siendo un acontecimiento histórico ya que se les reconoce como titulares de derechos. Este avance a favor de la infancia va a establecer la creación de Procuradurías de Protección de NNA, y va a tener la responsabilidad de procurar la protección integral de NNA que sufran o hayan sufrido violación de sus derechos, además la Ley marca la restitución del Derecho vulnerado.

Dicha Ley señala que son niñas y niños los menores a 12 años, y adolescentes las personas de entre 12 y 18 años. Entre los derechos señalados está en primer lugar el Derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo, que indica: “Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a que se proteja su vida, supervivencia, dignidad y a que se garantice su desarrollo integral. No pueden ser privados de la vida bajo ninguna circunstancia”.

Sin embargo, hay datos suficientes que demuestran una dolorosa realidad, más del 55% de los niños de entre 2 y 5 años viven en pobreza, el 13% en pobreza extrema, el 60% tiene problemas de acceso a la seguridad social, 2.5 millones de niños en este país trabajan, lo que los hace vulnerables a la explotación y abuso. A estos números se debe de sumar la cruel realidad de los niños migrantes. Pero aún estas cifras no son suficientes para describir la violación de Derechos a este sector la población.

De acuerdo con la Red de Madres Buscando a sus Hijos, en México se reportaron más de 27 mil 605 casos de niños desaparecidos entre 2006 y 2017; lo peor de todo es que no necesariamente se pidió rescate por ellos, muchas de las desapariciones fueron para contribuir con la trata de personas, el tráfico de órganos, el crimen organizado.

La Fundación Nacional de Investigaciones de Niños Robados y Desaparecidos en México informa que hasta el 2016 tenían el reporte de 45 mil niños y adolescentes desaparecidos; asimismo, la fundación declara que una causa posible de la desaparición es la explotación sexual y el tráfico de órganos.

Estos datos reflejan una falta de concordancia entre los mandatos legales y la triste realidad mexicana: las desapariciones de niños no solamente entristece nuestro presente como país, sino que nos niega la autoridad moral para afirmar que nuestros niños son el futuro de este país.

Mayra Rojas es docente en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores Monterrey (Campus Estado de México), en la Universidad Iberoamericana (Cd. de México). Doctora en Ciencias Sociales y Políticas (Universidad Iberoamericana). 

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