«EL RING DE LOS DEBATES»: La reinserción imposible

“El grado de civilización de una sociedad,
se mide por el trato a sus presos”,
Dostoievsky

Uno de los líderes del grupo delictivo “La Unión Insurgentes”, Luis Felipe Chávez Cabrera, alias “El Damián”, fue detenido acusado de extorsión, narcomenudeo y portación de arma de fuego. Es identificado como uno de los líderes de “La Unión Insurgentes”, estuvo apenas siete meses en prisión. Obtuvo su libertad condicional y fue capturado nuevamente por homicidio.

A Miguel Ángel Romero, “El Canas”, se le implica en al menos 30 robos a negocios. Estuvo preso en dos ocasiones. Obtuvo su libertad a mediados de 2016, pero volvió a robar hasta que fue atrapado luego de que la videograbación de una cámara de seguridad lo delató cuando cometió un nuevo asalto con violencia.

Son dos ejemplos mínimos pero que retratan una frase que no por ser trillada deja de ser real: nuestras cárceles son escuelas del crimen. Quienes ingresan a ellas no alcanzan el objetivo primordial de cualquier sistema penitenciario que se considere digno: la reinserción social.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer los resultados de la primera Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) http://bit.ly/2tVAsYs, construida a partir de entrevistas a unos 60 mil reos en todo el país. La información es, por decir lo menos, devastadora y explica a la perfección el fracaso de nuestro sistema carcelario.

Aquí algunos datos:

  • El 21.5%de los presos fue arrestado sin la respectiva orden de aprehensión

  • Al momento de su arresto, 75.6% sufrió algún tipo de violencia psicológica

  • Un 63.8% fue víctima de violencia física. De ellos, 59% recibió patadas y puñetazos; 39%, golpes con objetos; 37%, lesiones por aplastamiento; 19.4, descargas eléctricas; 6.5, quemaduras; 4.5, violación sexual; 3.9, lesiones con arma blanca; 2.7, lesiones con arma de fuego, y 7.8%, otro tipo de agresión.

Durante su estancia en prisión, 45.6% dijo que compartió su celda con más de cinco personas, aunque 12.9 dijo que lo hizo con más de 15 y otro 12.5% compartió la cama. Ese dato documenta uno de los grandes pendientes: el hacinamiento.

Y para documentar el autogobierno, uno de cada tres encarcelados dijo haber sido víctima de algún delito en su reclusión: les han robado objetos personales, han sufrido lesiones, extorsiones, amenazas y agresiones sexuales.

Estos datos no justifican pero sí pueden explicar casos como el de “El Damián” o “El Canas”. Dentro de la cárcel no se deja de delinquir. Por eso, al recuperar su libertad, continuarán su vida delictiva. El Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales 2014 http://bit.ly/2sLyVI0 reveló que de los 213 mil presos que había para esa fecha en el país, 18% eran reincidentes. Esto significa que los penales albergaban a 38 mil 186 reos que volvieron a delinquir luego de haber cumplido una condena.

No hay reinserción social porque no se ha logrado que, una vez liberadas, las personas puedan incorporarse al mercado laboral. Por contar con antecedentes, se les discrimina y se les niega cualquier oportunidad.

Tampoco pueden reincorporarse a la vida familiar. La ENPOL señaló que sólo 23.9% de los prisioneros recibió visita conyugal; de estos, en el 32.5 de los casos la visita fue cada semana; en el 23.1, cada mes, y en 5.3% recibieron la visita conyugal sólo una vez al año. Un reporte de la organización México Evalúa sobre el sistema penitenciario señala que la ruptura en las relaciones familiares de los convictos es otro factor que incentiva la reincidencia.

Si no se toman medidas drásticas para corregir el infierno que se vive dentro de las cárceles mexicanas, éste se reflejará en las calles cuando los reos dejen las rejas y repitan la violencia, los motines, las masacres, las extorsiones y los demás delitos de los que son víctimas/victimarios.

Y si como dijo Dostoievsky, esto determina nuestro grado de civilización… también en esto estamos en el subdesarrollo. 

Comentarios

comentarios