«POTENCIAL»: Las mexicanas y el futbol

Tengo muy poco interés en el futbol, en parte por la irrealidad que crean las televisoras sobre la malísima selección mexicana, pero con el tiempo he aprendido lo importante que se ha convertido para un variado sector de las mexicanas.

Cristina Ferral comenzará a jugar en el Olympique de Marsella y se destaca la noticia en lla radio y la red por ser la primera mexicana que entra al futbol francés, pero no la única que ha jugado a nivel internacional. La primera jugadora que llamó mi atención por su trayectoria fue Marisol Domínguez, conocida como Marigol, por jugar exitosamente en Estados Unidos y luego ser fichada por el equipo masculino de Atlético de Celaya.

Como era de esperarse en estructuras tan institucionalmente misóginas como la FIFA, se rechazó el contrato con la joven originaria de Chalco, quien en los circuitos locales había jugado con equipos de varones, imponiendo con su calidad una característica de experiencia de inclusión de género: mixtos.

Hace unos cuatro años realizamos un documental sobre violencia de género en la política y nos centramos en el nivel de mayor riesgo que es el local, el municipal. Entonces entrevistamos a una ex munícipe interina de Guerrero, a quien su cabildo, el tesorero municipal y el director de la policía se habían negado a obedecer por ser mujer y que se sobrepuso a esas barreras de género para poder ejercer el poder que tenía legalmente.

Todo había comenzado por el futbol, cuando estaba en la secundaria. En su testimonio nos decía que había sido una jugadora muy competente en equipos locales, que su pasión la había llevado a jugar fuera del estado frente a equipos de la ciudad de México. Y aunque parecía sólo una justa deportiva, el viaje y la experiencia de un universo mayor al de su región de Guerrero, le permitió una amplitud de miras que no le daban ni el estudio ni, por supuesto, la cosmovisión cerrada de su región costera.

La segunda gran prueba se la puso su pareja: cuando se inclinó por la esfera pública, sintiéndose amenazado, el novio le dijo, palabras más palabras menos: “a ti te gusta la política porque te andan besuqueando. Tienes que escoger entre la política y yo”. Como parte de los programas de empoderamiento del liderazgo femenino, había recibido talleres de derechos humanos. Así que inmediatamente identificó el comentario como violencia de género y eligió alejarse de ella y lo que más le gustaba: la política.

A veces perdemos la dimensión de lo que una actividad deportiva puede hacer en nuestra formación cuando somos jóvenes: entrena no sólo la fuerza física, sino algo mucho más importante la resiliencia; aporta a la salud y te permite manejar el estrés.

Un deporte tan generalizado como el futbol puede ser una buena manera de iniciarse en el espacio público, de tener retos, de salir de las condiciones de pobreza y de conocer el mundo. Felicidades a la ex borreguita Cristina Ferral por el nuevo horizonte a conquistar.

Genoveva Flores. Periodista y catedrática del Tec de Monterrey. 

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