«FICCIONES Y SUBVERSIONES»: Gastos desmedidos en el Senado

¿Usted tiene planeado viajar en sus vacaciones? ¿Cuál es su presupuesto? Pareciera que estas son algunas de las preguntas obligadas para quienes tienen la oportunidad de viajar, no así para nuestros senadores que deciden gastar más de dos millones en tan solo cinco días de viaje a las Isas Fiji.

Qué más da, para qué hacerse tantas preguntas si quienes pagamos somos los ciudadanos. Con cargo al erario, los Senadores gastaron en boletos de avión, hospedaje y alimentación. Un diario mexicano especificaba que solo en boletos de avión se gastaron 1.33 millones y, aclaro, no fueron precisamente todos los senadores, solo fue lo que nos costó el vuelo de nueve de ellos y un funcionario de la Cámara Alta. Por cierto, solo cuatro legisladores pertenecían a la comisión que necesitaba viajar y cinco iban de colados.

El pasado mes de enero se llevó a cabo en las islas Fiji la 25 Reunión Anual del Foro Parlamentario Asía-Pacifico, y para este viaje nuestros representantes gastaron más de dos millones de pesos del erario de una nación cada día más pobre.

Y entonces, ¿el discurso de austeridad que pregonaban cuando eran aspirantes a un puesto de político? Este gasto desmedido no tiene color; sin importar el partido del cual provienen los senadores, consideran que su rango los hace merecedores de comprar boletos de avión en las temporadas más altas con un costo de hasta 186 mil pesos.

Si en algo se han caracterizado nuestras instituciones políticas es en el gasto desmedido y el espíritu derrochador que siempre ha sido avalado también por los partidos de oposición. El presupuesto utilizado proviene en gran medida de los impuestos de los ciudadanos.

En una Democracia los temas como transparencia, rendición de cuentas, datos abiertos deben ser instrumentos necesarios que contribuyan a mejorar nuestro gobierno.

El presupuesto gubernamental deberá de estar bajo escrutinio para favorecer a la honestidad y responsabilidad de los servidores públicos. Esto significa que los resultados de la administración pública pudieran ser evaluados con base en los objetivos planteados por el gobierno.

No hay duda que la evaluación de las políticas públicas, el desempeño de las instituciones públicas y de los funcionarios de gobierno es importante, de ahí que es realmente trascendente que se desarrollen los instrumentos necesarios que permitan generar los grados de transparencia.

Quiero poner énfasis en el surgimiento de instituciones, leyes, normas que contribuyan a la gestión de la transparencia, eliminación de la opacidad y la evaluación del gobierno.

No puede seguirse generando la incertidumbre donde a partir de los criterios personales de los políticos se gasten recursos de forma desmedida, y en un contexto donde la mayoría de los mexicanos vive en condiciones de pobreza como consecuencia de políticas públicas mal implementadas.

Sin embargo, esto obliga también a una ciudadanía responsable, capaz de demandar, exigir el correcto uso de las finanzas publicas; es decir, el surgimiento de una nueva ciudadanía que sea exigente de un mejoramiento de las acciones del gobierno. Esto nos lleva a la construcción de una sociedad participativa que monitorea las decisiones de gobierno.

¿Cuánto nos seguirán costando los viajes de trabajo de nuestros políticos? ¡Ah! Y de sus acompañantes.

Mayra Rojas es docente en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores Monterrey (Campus Estado de México), en la Universidad Iberoamericana (Cd. de México). Doctora en Ciencias Sociales y Políticas (Universidad Iberoamericana). 

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