«A LO QUE VOY»: La política aplasta a la salud

Algunos hospitales públicos capitalinos y sus pacientes están convirtiéndose en víctimas de la negligencia, insensibilidad de malos funcionarios, de la omisión política.

Hay dos situaciones bastante agobiantes y llenas de decepción; se trata de los frutos que se obtienen y las facturas que se pagan por un “antes, durante y después”. Sabemos que viene un objetivo electoral, pero es hora de que Armando Ahued se concentre en lo suyo: la salud de la gente.

Me voy a explicar… A finales de junio de este año, el Hospital General La Villa de avenida San Juan de Aragón, delegación Gustavo A. Madero, quedó como un chapoteadero gigante con más de 30 centímetros de altura de aguas negras. Terapia Intensiva y Urgencias tuvieron que permanecer cerradas, dentro del hospital se encontraban 84 pacientes que tuvieron que ser evacuados con todo y sus dolencias a otras clínicas y nosocomios alternos.

Y sin aprender de las intensas lluvias de la temporada, apenas el fin de semana pasado se reportaron inundaciones en el Hospital General Xoco, ubicado sobre avenida México Coyoacán, colonia General Anaya, delegación Benito Juárez. El agua se filtró en el área de Laboratorios, un cubículo de terapia, Tomografía y pasillos de asistentes de la Dirección. La Secretaría de Salud local informó que tras las lluvias que se presentaron, el hospital presentó “una serie de filtraciones, producto del taponamiento de coladeras aledañas”.

Y otra más… el 11 de junio pasado, un bebé fue tirado a la basura. Así como lo oye o lo lee aquí. La menor fue localizada en el contenedor de basura del Hospital Ajusco Medio ubicado en la delegación Tlalpan. Los médicos señalaban que la recién nacida ya no presentaba signos vitales, por lo que la declararon muerta. De pronto, nadie encontraba el cuerpo de la bebita. Lo que le voy a describir a continuación se escucha terrible pero fue la realidad: la búsqueda se extendió, e incluso pidieron a personal de intendencia que fuera a buscar al área de contendedores de “desechos”, así lo detalló la abuelita de la bebé en entrevista a los medios. Finalmente, después de más de hora y media de búsqueda, el cadáver fue hallado en un contenedor envuelto en sábanas, junto a bolsas de basura.

Vamos a dividir los tres casos. ¿No es una casualidad que los inmuebles más afectados con las recientes inundaciones sean hospitales? Algo equivocado se debió hacer en cuanto a ingeniería y arquitectura de estas sedes, cuya infraestructura (por el hecho de ser hospitales) debería tener la mayor protección y rigurosa planeación de edificación en caso de desastres naturales.

El gobierno de la Ciudad de México se defiende al argumentar que es la basura la causante de todo el desastre. Claro, la basura que muchos de los ciudadanos desechamos de forma irresponsable en las calles, es un motivo, pero no lo es todo.

En entrevista en Excélsior Televisión antes de las inundaciones, el director del Sistema de Aguas de la CDMX, Ramón Aguirre, me dijo que la red de drenaje ya es obsoleta y que los recursos son escasos para modernizarla. Es decir, ¿quién vigila y certifica que los hospitales están blindados contra este tipo de fenómenos meteorológicos?, ¿quién apoyará y de qué forma la renovación del sistema hidráulico cuando se vaya Mancera?

En el tercer caso de la bebé, son servidores públicos de la salud, médicos, enfermeras y ayudantes en general de hospitales en la Ciudad de México quienes siguen demostrando su ineptitud, falta de preparación y cierta frivolidad. Y si hablamos de la coordinación entre estas áreas, todo indica que su logística es nefasta, se balconearon solitos.

Creo que está de más hacer una crítica de esto. Es evidente que no hay preparación, hay descuido e indolencia. No hay pretextos, sean residentes o pasantes, médicos, enfermeras o la gente de limpieza, ningún recién nacido tiene por qué terminar en la basura, es inconcebible.

Estamos de acuerdo que la menor nació sin vida (eso ya es harina de otro costal), pero que la hayan recogido y llevado a un depósito de mugre por error o intencionalmente, no tiene justificación.

En 2015, también Armando Ahued recibió una recomendación por 23 casos de Violencia Obstétrica en hospitales por parte de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y las cosas no mejoran.

En fin, los dos primeros casos que le narré no tienen nada que ver con el tercero, pero hay un común denominador: son hospitales localizados en la capital del país. ¿Qué está ocurriendo con el escenario hospitalario tanto en la cimentación física como en su funcionamiento de ejecución y procedimientos quirúrgicos?

Es probable que la figura de ciertos hospitales chilangos se esté echando a perder por la ceguera política, sólo porque vienen esas jugosas elecciones.

Atalo Mata Othón. Egresado de la escuela de periodismo Carlos Septién García. Tiene 19 años en el ejercicio del periodismo. Conduce noticiarios en Excélsior TV y es profesor universitario.

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