«CUARTO PISO»: México racista

Nos guste o no, somos una sociedad altamente racista. La discriminación es uno de los peores males que ejercemos y padecemos los mexicanos.

La discriminación es tan cotidiana, que ya no nos sorprende. Aunque ahora con mayor frecuencia se condenen las muestras de racismo en las redes sociales, las humillaciones raciales siguen y han creado una tolerancia a la desigualdad.

Sufrimos, nos quejamos, levantamos la voz y hasta las vestiduras nos rasgamos por la discriminación que los mexicanos padecemos en los Estados Unidos. Pero nos olvidamos de lo que hacemos entre nosotros, y ya no hablemos de lo que ocurre en la frontera sur.

En el norte nos llaman indios, prietos, delincuentes, entre otros calificativos, solo por ser de piel oscura. Aquí en nuestro país, hacemos lo mismo, como si fuéramos un país de rubios. La discriminación es entre iguales, aunque seas moreno, rechazas a los de tono más oscuro.

Somos la mezcla de muchas razas, pero se niega la descendencia indígena y se pretende justificar con frases presuntuosas: “mis bisabuelos eran italianos o franceses”. Pero jamás decimos que somos descendientes de alguna de las más de 60 etnias que hay en México.

Tan claro como lo escribe César Carrillo, en su libro “El Racismo en México. Una Visión Sintética”: “Todavía tenemos un problema de autoaceptación y admitir el racismo implica reconocer y aceptar nuestro lado indígena”. Así de simple.

Se han creado estigmas y patrones muy marcados, alejados de la realidad mexicana. Lo vemos en la televisión, en la publicidad, en las secciones de sociales.

Se humilla y discrimina en restaurantes, antros, comercios, en la calle, con chistes, con memes, donde usted me diga… solo por ser de tez más oscura, por los rasgos de la cara o tipo de cabello.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía publicó hace unos días las cifras oficiales del primer estudio sobre el racismo en México.

El INEGI pidió a los encuestados (32 mil 481 hogares a personas entre 25 y 64 años) definir su tono de piel a partir de una paleta de colores y autodefinirse respecto a su origen ético, escolaridad y tipo de empleo.

El estudio muestra una correlación entre la percepción de los tonos de piel y el acceso a la educación y nivel jerárquico del empleo.

Es más fácil salir adelante y crecer laboralmente, si eres de piel blanca”.

La tendencia muestra que entre más claro es el tono de piel, más alto es el cargo que se ocupa.

El 31.5% de las personas encuestadas que dijeron ser de piel más blanca son funcionarios, directores, jefes, profesionistas y técnicos. Solo el 23.5%, en el caso de las personas de piel oscura o muy oscura.

El 28.7 de los muy morenos son trabajadores agrícolas, ganaderos, forestales, pescadores y cazadores. En contraste, solo el 6% de quienes dijeron ser blancos tiene esta ocupación.

En educación, lo mismo ocurre; mientras más claro es el tono de piel, mayor nivel de estudios. Treinta de cada 100 personas que participaron en el estudio que señalaron ser de piel oscura no terminaron la primaria y solo el 10% de los más blancos.

Por si fuera poco, en la última encuesta Nacional sobre Discriminación en México que realizó el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), señala que el 20% de los mexicanos no se siente a gusto con su color de piel y el 23% de los encuestados dijo no estar dispuesto a vivir con alguien de otra raza o con una cultura distinta. Así de grave es la discriminación en nuestro país.

Seguramente usted recuerda este video, difícil de olvidar por las respuestas impactantes de los niños.

Hace cuatro años, 11.11 Cambio Social realizó un ejercicio con niños como parte de la campaña “Racismo en México”.

Más allá de una confrontación de cifras, estos números sobre el alto nivel de racismo deben provocar políticas públicas para disminuirlo.

Condenar un tuit discriminatorio ayuda, pero no resuelve nada.

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